
Meliá Hotels International concretará este viernes 24 de julio de 2026 su retirada total de la isla, cerrando de forma definitiva los 34 establecimientos que gestionaba y poniendo fin a 36 años de operaciones ininterrumpidas en el territorio nacional.
🏨Meliá Hotels International anunció que dejará de gestionar y comercializar todos los hoteles que opera en Cuba a partir del 24 de julio de 2026.
👉La compañía atribuyó su salida a las persistentes dificultades operativas, legales, económicas y financieras en la isla.
🔴La… pic.twitter.com/X1U5eouZ3v— Martí Noticias (@martinoticias) July 21, 2026
El adiós definitivo tras tres décadas
La notificación formal fue remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores de España a través de la filial portuguesa Ilha Bela Gestão e Turismo. La multinacional española argumentó que el entorno económico y legal actual hace inviable la continuidad del negocio. En su comunicado oficial, la firma detalló:
“Esta decisión es consecuencia de las importantes dificultades operativas, legales, económicas y financieras que han afectado persistentemente, y siguen afectando, al entorno en ese país, impidiendo de hecho y legalmente un nivel mínimo de estabilidad operativa en sus actividades”.
Asimismo, la compañía aseguró que se llevarán a cabo protocolos de transición ordenada para mitigar las consecuencias sobre el personal local, los proveedores y los clientes.
Sin embargo, los edificios hoteleros, al pertenecer a corporaciones estatales cubanas, quedarán bajo la potestad del gobierno, que evaluará nuevos modelos de administración.
La presión de Washington y el cerco a GAESA
Este repliegue es la culminación de un proceso acelerado por las restricciones internacionales. Tras la Orden Ejecutiva 14404 firmada por Donald Trump contra el conglomerado militar GAESA y las ampliaciones posteriores de julio que afectaron al Ministerio de Turismo, los operadores extranjeros se quedaron sin margen de maniobra frente al sistema financiero de EEUU.
Gabriel Escarrer Jaume, director ejecutivo de Meliá, reconoció las dificultades para sostener la actividad: “No lo sé, la verdad es que no sabemos qué va a pasar. Estamos siguiendo las instrucciones del Departamento de Estado norteamericano”.
La salida de la compañía mallorquina se suma a la de otros gigantes como Iberostar y Blue Diamond Resorts, generando pérdidas millonarias para el empresariado extranjero y abriendo un frente de tensiones amparado por el Estatuto de Bloqueo de la Unión Europea.
Un turismo al borde del abismo
La espantada de las grandes cadenas hoteleras coincide con un desplome histórico de visitantes extranjeros.
Durante el año pasado, la llegada de viajeros tocó mínimos no vistos desde 2002, con una ocupación general por debajo del veinte por ciento. La tendencia negativa se profundizó en el primer cuatrimestre de este año, agravada por la crisis energética y la falta de combustible que ya mantenía a la mayoría de las instalaciones inactivas.
A pesar del sombrío escenario y la pérdida de la principal fuente de divisas para el Estado, la directiva de Meliá mantiene una perspectiva abierta sobre el largo plazo. Al ser consultado sobre el porvenir de la industria en la mayor de las Antillas, Escarrer Jaume afirmó: “Yo creo que sí, sin lugar a dudas”.