
Un grupo de aproximadamente 50 cubanos deportados a la Base Naval de Guantánamo fueron regresados a territorio estadounidense, aunque su situación migratoria aún se encuentra en la incertidumbre.
De acuerdo con un reporte de The New York Times, los migrantes están ahora en el Centro Correccional del Condado de Adams, en Natchez, Mississippi. Uno de ellos fue separado del grupo y trasladado a Houston para recibir atención médica.
El grupo de hombres, con edades comprendidas entre los 20 y los 50 años, había sido trasladado a dicha base militar en el transcurso del año pasado. El plan original era que los migrantes fueran transportados desde Guantánamo a un aeropuerto estadounidense, probablemente Puerto Rico, para luego ser enviados a La Habana, pero finalmente no se concretó este objetivo.
En diciembre, la vocera del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), Tricia McLaughlin, había confirmado que el primer grupo de migrantes trasladados a Guantánamo contaba con antecedentes penales, incluyendo cargos por homicidio, secuestro y agresión.
El historial delictivo es un obstáculo para una deportación directa a la Isla. El régimen de La Habana se niega a aceptar el regreso de cubanos que cometieron actos criminales en Estados Unidos. Ante esta negativa, cubanos han sido deportados a terceros países como México o ubicados en África.
Familiares de los referidos migrantes denunciaron ante The New York Times que al menos seis de los cubanos expulsados tenían permiso de trabajo en territorio estadounidense y habían solicitado asilo.
Algunos de estos migrantes, cuyo proceso de solicitud de asilo podría haberse extendido durante años, decidieron aceptar el regreso a Cuba como una salida rápida. Para su sorpresa, el vuelo que los transportaba no aterrizó en La Habana, sino en Guantánamo.
Según un reporte de Telemundo 51, publicado en diciembre pasado, los cubanos Erick Mauris Zamora, Enmanuel Valverde Tamayo y Jessier Abreu Arronde firmaron su salida voluntaria y cumplieron con todos los requisitos para una deportación sin ser tratados como delincuentes.
Misdrey Arrondi, madre de uno de los jóvenes trasladados, expresó su frustración al narrar que su hijo ya tenía una fecha para su retorno a Cuba. “Él firmó su salida voluntaria y el 14 de diciembre lo trasladaron para aquí, para la Base Naval de Guantánamo”, comentó.
Además, algunos familiares esperaron durante horas la llegada de los repatriados a un aeropuerto de la Isla. “Esperando allí y decíamos: ahorita llega, ahorita llega. Eran las 3, las 4, las 5 y nada. A las 7 de la mañana regresamos a la casa, pero imagínese, con esa tristeza tan grande”, recordó Maylin Íñiguez, tía de uno de los detenidos.
En este contexto, el abogado Lee Gelernt, de la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés), ha expresado su opinión de que el traslado de los cubanos a Guantánamo y su posterior regreso a EEUU es una táctica política destinada a asustar a los inmigrantes.
Según Gelernt, la administración de Trump está utilizando esta operación como “teatro político” para infundir miedo en los migrantes. “El hecho de que la administración Trump enviara a docenas de cubanos a Guantánamo durante semanas, solo para luego traerlos de vuelta a EEUU, revela lo absurdo de la política gubernamental en Guantánamo”, dijo el activista.
manden esas basuras para el africa no sirven