
La compañía canadiense Sherritt International retomará sus operaciones en Cuba, luego de haberlas detenido indefinidamente en mayo pasado a causa de las sanciones de Estados Unidos a la Isla.
La compañía canadiense recibió este 20 de octubre una licencia del Gobierno estadounidense para enviar combustible, fuel oil y azufre a sus instalaciones mineras de Moa, en la provincia cubana de Holguín.
La autorización representa un paso hacia la recuperación de una industria paralizada desde mayo por las sanciones estadounidenses y la falta de suministros, aunque la empresa todavía necesita otro permiso para reanudar la producción.
La licencia fue concedida por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependiente del Departamento del Tesoro de EE.UU., en coordinación con la firma de inversión Gillon Capital LLC. Sherritt prevé enviar el primer cargamento durante el cuarto trimestre de 2026, pero aún no tiene garantizado el reinicio de sus operaciones.
La autorización permite realizar transacciones específicas relacionadas con la compra, el transporte y la entrega de combustible y azufre, aunque no constituye un levantamiento general de las sanciones contra Cuba ni garantiza que la mina vuelva a funcionar de inmediato.
Una operación detenida por las sanciones
Sherritt suspendió sus actividades en Cuba en mayo de este año después de que Washington endureciera las medidas económicas contra la Isla.
Las restricciones afectaron directamente a la empresa mixta Moa Nickel S.A., creada junto con la estatal cubana General Nickel Company S.A. para extraer y procesar níquel y cobalto.
La decisión tuvo consecuencias más allá del territorio cubano. La minera también detuvo las operaciones de su refinería de Fort Saskatchewan, en Alberta, Canadá, debido a la falta de materia prima procedente de Moa.
Según Bloomberg, la compañía llegó a plantearse la disolución de su negocio conjunto en Cuba ante las dificultades legales, financieras y operativas provocadas por las sanciones.
La interrupción de esta actividad supone un problema para el Gobierno cubano, que obtiene divisas mediante la exportación de minerales. El níquel y el cobalto son materias primas utilizadas en distintas industrias, incluidas la fabricación de acero inoxidable y determinadas tecnologías de baterías.
La concesión de una licencia específica resulta significativa porque el gobierno de Donald Trump ha mantenido una política de presión económica sobre La Habana, por lo que se ha escpeculado que la decisión responde a un cambio de estrategia en donde se espera explotar los recursos de la Isla.
Una posible explicación es que la autorización responde a la necesidad de facilitar una operación comercial concreta sin eliminar las restricciones generales. La licencia está limitada a determinadas actividades y empresas, lo que permite a las autoridades estadounidenses controlar el alcance de la excepción.
Otro factor es el interés económico de Sherritt en recuperar sus operaciones. La compañía necesita restablecer el suministro de minerales a su refinería canadiense y resolver sus dificultades financieras.
A su vez, Gillon Capital participa en los esfuerzos para conseguir una salida económica para la minera y busca obtener una participación de control en la empresa, según Bloomberg.
También cabe considerar la importancia industrial del níquel y el cobalto. No obstante, no hay información pública suficiente para afirmar que Washington haya concedido el permiso con el objetivo de garantizar el acceso estadounidense a esos recursos.
La autorización llega en medio de una política de sanciones que busca reducir los ingresos y las fuentes de financiamiento del Gobierno cubano. Reuters informó en mayo que las medidas estadounidenses también alcanzaron a GAESA, el conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas cubanas, y a la empresa mixta de Moa.
En este escenario, permitir el suministro a Sherritt podría responder a una combinación de intereses comerciales y a la intención de autorizar operaciones limitadas sin abandonar la presión económica sobre La Habana.