
El sábado 13 de marzo, alrededor de la medianoche, un grupo de residentes del consejo popular El Vaquerito, en la ciudad de Morón, Ciego de Ávila, se movilizó en las calles para protestar contra la grave situación económica y social que vive el país.
La protesta, en su inicio, fue pacífica, con ciudadanos expresando su descontento sobre los prolongados apagones y la escasez de productos alimenticios. Sin embargo, la protesta se tornó violenta y los manifestantes terminaron atacando la sede municipal del Partido Comunista (PCC), el símbolo del poder propagandístico oficial y el control de las masas.
Una nota publicada por el periódico oficialista Invasor refiere que el Ministerio del Interior (Minint) califica el suceso como “hechos vandálicos”.
El grupo de manifestantes, compuesto principalmente por jóvenes apedrearon la entrada del edificio y provocaron un incendio en la calle utilizando los muebles de la recepción y pancartas con propaganda comunista.
Según refiere la versión oficial, los manifestante también afectaron otras instalaciones estatales como una Tiendas Caribe que vende productos en dólares y una farmacia, totalmente desabastecida debido a la crisis de medicamentos.
Todos los suceso fueron grabados y compartidos en redes sociales donde se hicieron virales durante toda la madrugada pues es la primera vez que los cubanos hacen algo tan simbólico en contra del poder opresor.
De acuerdo con la nota de Invasor, hasta el momento hay cinco detenidos por la policía. Mientras que otro manifestante “sufrió una caída debido al estado de embriaguez y fue atendido en el Hospital General Roberto Rodríguez”.
Las autoridades amenazan con detener a más cubanos pues los hechos en Morón muestran que casi la totalidad del pueblo se lanzó a las calles.
Las reacciones en las redes sociales han sido varias, pero la mayoría defienden la protesta como una expresión legítima de desesperación por la crisis que atraviesa el país. El periodista Alberto Arego defendió a los manifestantes, citando el grito de “¡Libertad! ¡Libertad!” como un símbolo de resistencia ante un gobierno al que considera opresivo.
Por otro lado, también surgieron críticas sobre la respuesta oficial, con algunos alegando que el gobierno ha sido insensible a las dificultades del pueblo. Comentarios como los de Pilar González y Yordan Roque apuntaron que, más allá de los actos de vandalismo, lo que se vivió en Morón es una lucha de la población desesperada por sus derechos.
Organizaciones opositoras dentro y fuera de Cuba han aprovechado los disturbios para señalar al gobierno cubano, acusándolo de reprimir las libertades individuales y de no escuchar las demandas de la población.
Morón es un municipio ubicado en la provincia de Ciego de Ávila, en el centro-norte de Cuba. Con una población de aproximadamente 80.000 habitantes, es conocido por su tradición agrícola, especialmente en la producción de caña de azúcar.
La ciudad se encuentra cerca de importantes destinos turísticos como Cayo Coco y Cayo Guillermo, lo que le otorga una relevancia en el sector del turismo.