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No es solo Díaz-Canel: EEUU identifica quién manda realmente en Cuba

Imagen ilustrativa de Miguel Díaz-Canel.
La Casa Blanca considera que la salida del “mandatario” no cambiaría mucho, pues el poder va más allá de Díaz-Canel. (Imagen © Gema Miranda)

La administración de Donald J. Trump considera que el poder político en Cuba no descansa exclusivamente en el designado presidente Miguel Díaz-Canel, sino que estaría distribuido entre integrantes de la familia Castro, altos mandos militares y dirigentes del Partido Comunista de Cuba (PCC).

Ese diagnóstico condiciona la estrategia de Washington, centrada en aumentar la presión financiera sobre las estructuras que sostienen al régimen. Un reporte de Bloomberg, fechado el 14 de agosto, señala que funcionarios estadounidenses ven a Díaz-Canel condicionado por el entorno de los Castro y describen un sistema con varios centros de influencia. La Casa Blanca considera que esa fragmentación hace más difícil provocar una transformación mediante la salida de una sola figura.

EEUU ve varios centros de poder dentro del régimen cubano

Según las fuentes consultadas por Bloomberg, Washington identifica entre las principales facciones a miembros de la familia Castro, las Fuerzas Armadas Revolucionarias, la burocracia del PCC y descendientes de figuras históricas de la revolución. Las relaciones entre esos grupos complicarían cualquier intento de negociar una transición ordenada.

El panorama difiere del que encontró Estados Unidos en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026. Para los funcionarios citados, Cuba carece de un único núcleo cuya desaparición permita reorganizar rápidamente la estructura política. También persisten interrogantes sobre quién podría encabezar una eventual transición.

Las sanciones apuntan al aparato económico de los militares

Ese análisis ayuda a explicar la ofensiva contra las empresas controladas por las Fuerzas Armadas. El 7 de mayo, Washington designó a GAESA bajo la Orden Ejecutiva 14404, ampliando las consecuencias para compañías y entidades extranjeras que mantengan determinadas operaciones con el conglomerado militar.

EEUU extendió después las restricciones. El Ministerio de Turismo fue incluido en una nueva ronda de sanciones el 13 de julio, junto con otras entidades estatales. Washington sostiene que estas medidas buscan limitar las fuentes de divisas utilizadas por estructuras vinculadas al aparato gubernamental y militar.

La opción de una operación militar no habría desaparecido completamente, pero perdió prioridad frente a la presión económica. Las fuentes de Bloomberg aseguran que la estrategia actual pretende reducir ingresos, provocar divisiones dentro de la élite y crear condiciones para posibles negociaciones.

Marco Rubio advierte que un cambio en Cuba tomaría tiempo

El secretario de Estado, Marco Rubio, también ha rebajado las expectativas de una transformación inmediata. En una entrevista divulgada el 11 de agosto explicó que un sistema consolidado durante casi siete décadas no puede desmontarse de un día para otro.

Rubio expresó su confianza en que, antes de concluir la actual administración en enero de 2029, Cuba se encuentre encaminada de forma irreversible hacia un escenario político diferente. Sus declaraciones apuntan a una estrategia de presión prolongada, en lugar de apostar por un desenlace inmediato.

Otro problema para Washington sería el escenario posterior a una fractura del régimen. Bloomberg señala que EEUU no identifica por ahora una figura opositora de consenso con capacidad reconocida para asumir rápidamente el liderazgo de una transición, lo que añade incertidumbre a cualquier cambio político en la Isla.

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