El régimen de Cuba que oprime a su pueblo “se merece lo peor”, esa fue la justificación mediante la cual el núcleo duro del exilio cubano en el sur de Florida apoya “firmemente” las medidas aprobadas este pasado viernes por la administración republicana de Donald Trump, según informa la agencia EFE.
Las nuevas restricciones que serán efectivas a partir del 10 de diciembre prohíben a grandes compañías aéreas ofrecer vuelos a los aeropuertos cubanos con la excepción de La Habana. De tal forma empresas como American Airlines, Delta y JetBlue ya no podrán volar a otros nueves destinos dentro de la isla como Santiago de Cuba, Camagüey, Varadero, Santa Clara y otras cinco ciudades cubanas.
El Departamento de Transporte fue instruido por le secretario de estado, Mike Pompeo, para que pusiera sobre aviso a las empresas de aviación y darle 45 días para que cierren operaciones a esos mercados. El comunicado fue dado a conocer mientras se desarrollaba en Miami un foro “Pasos del cambio” en el que organizaciones opositoras cubanas ratificaron un Acuerdo por la Democracia en Cuba pactado por primera vez en 1998 en La Habana y apoyado ahora por más de 120 de grupos de dentro y fuera de la Isla.
Este conclave contó con la presencia del secretario general de la OEA, Luis Almagro, y altos funcionarios estadounidenses, como Carrie Filipetti, “número dos” del Departamento de Estado para Latinoamérica.
Es bueno destacar que las restricciones no afectan a los vuelos charter que ahora volverán a tener el monopolio de los viajes a Cuba y seguramente se elevará el precio del pasaje aéreo por una disminución en la oferta.
Los líderes de organizaciones del exilio Ramón Saúl Sánchez y Sylvia Iriondo, de Movimiento Democracia y Madres y Mujeres contra la Represión (MAR), emitieron una declaración conjunta donde se dice que “ha llegado el momento de acabar con la impunidad que durante tantos años han tenido. No es justo que el régimen siga lucrando a costa del dolor del pueblo cubano”.
“Nosotros como EEUU estamos aquí para mostrar nuestro apoyo a los activistas de la democracia y la libertad de Cuba. Es una maravillosa oportunidad que se abre en los momentos finales de la dictadura”, agregó por su parte el funcionario norteamericano.
Quiero poner un Walmart y otras tiendas en Cuba pero Raúl y su títere no me dejan. Tengo amigos que quieren poner negocios en Cuba pero no los dejan. Ellos son los que le tienen las puertas cerradas a todos. No quieren ricos en Cuba. El gobierno de Cuba es el problema no los EEUU.
Abajo el comunismo en Cuba.