
Un segundo barco con combustible ruso estaría en camino a Cuba, según reportó el 10 de abril la plataforma Tanker Trackers, en medio de la grave crisis energética que afecta a la Isla desde hace meses.
El cargamento rondaría los 40 millones de litros de diésel, equivalentes a unos 251.000 barriles, y llegaría unas semanas después del arribo del buque Anatoly Kolodkin que descargó 730.000 barriles en el puerto de Matanzas.
El posible nuevo cargamento aparece vinculado al buque ruso Universal, que según el seguimiento marítimo navega hacia el Caribe sin mostrar un destino final preciso.
En las plataformas de seguimiento, el destino del Universal figura como “For Order”. Ese término suele indicar que el barco no está mostrando públicamente su destino final real en el sistema AIS o que el dato fue introducido de forma deliberadamente vaga.
Como el destino en ese sistema es cargado manualmente por la tripulación, no constituye una verificación independiente, sino una referencia reportada por el propio buque.
En la práctica, “For Order” significa que la embarcación está a la espera de instrucciones o que su destino no ha sido revelado. No identifica un puerto concreto. También puede usarse cuando el operador busca evitar exposición comercial o política, o cuando el itinerario aún puede cambiar. Esa opacidad ha sido una constante en varios viajes de barcos rusos vinculados a Cuba.
El comportamiento ya se vio con el Anatoly Kolodkin antes de llegar a Matanzas y con el Sea Horse, otro buque relacionado con hidrocarburos rusos que finalmente descargó en Venezuela hace algunas semanas.
El patrón refuerza la idea de que estos envíos operan bajo márgenes amplios de discreción en medio de sanciones y presión internacional. Al final deben contar con el permiso de EEUU para arribar a puertos cubanos.
Un barco sancionado en medio de la crisis cubana
El caso del Universal añade un elemento político y legal delicado. La embarcación fue sancionada por Estados Unidos en enero de 2025 por su relación con Sovcomflot, la mayor naviera estatal de Rusia.
Después, también fue incluida en paquetes de sanciones de la Unión Europea y otros países occidentales por formar parte de la llamada “flota fantasma”, usada por Moscú para mover petróleo y derivados pese a las restricciones impuestas por el G7 y sus aliados.
Fuentes oficiales y bases de sanciones también vinculan al Universal con prácticas marítimas irregulares y de alto riesgo. Eso convierte al posible envío a Cuba en una operación con implicaciones que van más allá del simple abastecimiento.
La posibilidad de un segundo envío ya había sido anticipada por autoridades rusas. Tras la llegada del Anatoly Kolodkin, el ministro de Energía, Serguéi Tsivilev, aseguró que se preparaba otra carga y afirmó que Rusia no dejaría a Cuba “en apuros”.
Cuba volvió a quedar en el centro del discurso geopolítico de Moscú cuando el jueves pasdo el vicecanciller ruso Serguéi Riabkov de vista en La Habana afirmará en reunión con Miguel Díaz-Canel que Cuba está “entre nuestras prioridades”.
En ese sentido, aseguró que Rusia mantendrá y ampliará la cooperación con el régimen cubano, en especial en materia energética.