
El proyecto encargado por Raúl Castro fue asignado al arquitecto Eduardo H. Lozada y su esposa, la arquitecta Marcia Pérez Mirabal.
La supervisión inicial estuvo a cargo del comandante Juan Almeida Bosque, hasta su fallecimiento en 2009, momento en que el general Ramón Espinosa, con experiencia en conflictos en Angola y Etiopía y previas responsabilidades militares de alto nivel, tomó la responsabilidad. Durante su gestión, se decidió incluir un monolito de piedra para albergar las cenizas del líder revolucionario.
El proceso de preparación de la piedra principal del mausoleo, una roca de granito de 49 toneladas, comenzó el 1º de mayo de 2013, requiriendo 58 días para su limpieza y pulido, marcando un período de alta tensión en el proyecto.
Antonio Matos Díaz, empleado de la Unión de Construcciones Militares y uno de los encargados del proyecto, reflejó la naturaleza reservada y altamente segmentada del trabajo, destacando la sorpresa que supuso la muerte del excomandante, aunque la mayoría de los componentes, como la tapa y los adornos, ya estaban listos.
La tapa de la tumba, hecha de granito verde importado de Guatemala, sigue el diseño del cercado de la tumba del poeta José Martí. A pesar de los desafíos, incluyendo un deterioro de la salud de Matos Díaz justo antes del fallecimiento de Castro en 2016, el proyecto se completó con éxito. Actualmente, la tumba de Fidel Castro se halla en un entorno natural, rodeada por plantaciones de café y helechos en la Sierra Maestra.
Esta rodeado de cafe ahora ya se porq ‘ el cafe estan tan malo en mi Cuba, si el mismisimo diablo cmdte ceniza el destructor de una isla, q’nos trajo el hambre, miseria, odio entre cubanos ,separacion de familias etc esta enterrado ahi por suerte le pusieron esa piedra encima para q’ no jodiera mas .