
El régimen cubano presentó el jueves un paquete de ocho normas jurídicas destinadas a cambiar las reglas de la inversión extranjera, el comercio exterior y el turismo en la Isla, una reforma anunciada por Óscar Pérez-Oliva Fraga, vicepresidente del Consejo de Ministros y ministro de Comercio Exterior (MINCEX) como si fuera la respuesta a los problemas del país.
Las medidas buscan, según el funcionario, atraer capital foráneo y ampliar la participación de actores privados, mientras Cuba enfrenta falta de divisas, apagones y una caída sostenida de su capacidad productiva.
Durante una conferencia de prensa, Pérez-Oliva explicó que una de las principales novedades será la posibilidad de que empresarios privados cubanos puedan establecer asociaciones con inversionistas extranjeros.
“Puede ser un camino donde se observe una dinámica de crecimiento interesante”, afirmó el funcionario al referirse a esta nueva posibilidad dentro del modelo económico cubano.
Sin embargo, el propio ministro reconoció que permitir a empresas privadas acceder directamente al comercio exterior no necesariamente provocará un aumento inmediato de las operaciones comerciales.
“No creo que tenga un impacto a lo mejor en el crecimiento del comercio, pero sí en la capacidad de gestión de estos actores”, señaló.
Nuevas reglas eliminan controles en algunos procesos de inversión
Entre los cambios aprobados destaca el Acuerdo 10443/2026 del Consejo de Ministros, que autoriza a los inversionistas extranjeros a contratar directamente a sus trabajadores. La medida elimina la obligación de utilizar entidades empleadoras estatales como intermediarias, un mecanismo que durante años fue criticado por empresarios extranjeros debido a las limitaciones que imponía.
También se incluye la Resolución 100/2026 del Banco Central de Cuba, que elimina el permiso previo requerido para que empresas mixtas e inversionistas nacionales vinculados a contratos de asociación económica internacional puedan abrir cuentas en bancos extranjeros.
No obstante, estas entidades deberán informar al Banco Central sobre dichas operaciones en un plazo máximo de siete días naturales.
El paquete incorpora además el Decreto-Ley 128/2026, que modifica la Ley 118 de Inversión Extranjera aprobada en 2014, así como nuevas disposiciones del MINCEX para regular los procedimientos relacionados con mercancías de importación y exportación.
Turismo y comercio privado forman parte de la nueva estrategia
Las autoridades cubanas también aprobaron tres regulaciones relacionadas con el turismo: transporte turístico, agencias de viajes y actividad de guías turísticos.
Esta última establece una modalidad laboral con mayor flexibilidad para contratar especialistas según idiomas, regiones o áreas de conocimiento.
Pérez-Oliva aseguró que las medidas tienen un alcance general y no están diseñadas para beneficiar a un país específico. Según explicó, el objetivo es “flexibilizar, simplificar, reducir tiempos y trámites burocráticos”.
Las reformas llegan después de otros ajustes aprobados durante 2026. En junio, la Asamblea Nacional respaldó 176 medidas económicas distribuidas en 23 áreas, entre ellas la apertura del comercio exterior para empresas privadas y cooperativas.
En julio, el Decreto 153/2026 modificó normas relacionadas con la inversión extranjera para acelerar la aprobación de negocios con capital foráneo.
El gobierno cubano también prevé presentar una actualización completa de la Ley de Inversión Extranjera durante la sesión de noviembre de la Asamblea Nacional.
Las autoridades defienden estos cambios como una vía para impulsar la economía, aunque las reformas anteriores no han logrado revertir los principales problemas que afectan a la población, como la escasez de productos básicos, la crisis energética y la falta de crecimiento económico.