
La población cubana continúa enfrentando un descenso natural que se proyecta como uno de los más graves de los últimos años. Para finales de 2024, se esperan aproximadamente 70.000 nacimientos, 18.000 menos que el año anterior, mientras que las defunciones alcanzarán las 120.000, según datos oficiales ofrecidos por el primer ministro, Manuel Marrero Cruz.
El decrecimiento poblacional en Cuba se ha intensificado desde 2019, cuando comenzó a registrarse un mayor número de muertes en comparación con los nacimientos. En 2021, murieron 167.675 personas, frente a solo 99.096 nacimientos. Este patrón continuó en 2022 y 2023, con cifras de 120.098 y 117.739 defunciones, respectivamente, superando ampliamente los nacimientos.
Para 2023, el número de nacimientos fue de 90.374, reflejando una tendencia a la baja. Pero la proyección para cerrar el actual muestra una agudización de la crisis. En los últimos tres años han salido del país casi un millón de personas, de ellas 850.000 con destino a Estados Unidos. En su mayoría son jóvenes en edad reproductiva, lo cual explica la baja exponencial en los nacimientos dentro de la Isla.
Actualmente, el 24.4% de la población cubana tiene 60 años o más, una proporción que subraya el envejecimiento de la estructura demográfica. Por cada mil personas menores de 14 años, hay 1.511 mayores de 60 años, un desbalance que plantea serios desafíos sociales y económicos.
Además del envejecimiento, la migración interna y externa contribuyen significativamente a esta crisis. Se estima que más de tres millones de cubanos viven en el extranjero, de los cuales 1.5 millones mantienen residencia oficial en Cuba, pero más de un millón no residen efectivamente en el país.
El primer ministro cubano declaró que se está trabajando en un anteproyecto para modificar la Ley 105 de Seguridad Social. Esta reforma busca incrementar los beneficios para los pensionados, afectados por el deterioro del poder adquisitivo debido a la inflación. También se estudian ajustes en las escalas salariales del sector presupuestado. Pero nada parece ser suficiente para afrontar los desafíos que se generan al tener a los comunistas en el poder.
Consecuencias de la crisis demográfica en Cuba
La crisis demográfica en Cuba tiene graves implicaciones sociales, económicas y políticas. El envejecimiento poblacional y la baja natalidad debilitan la fuerza laboral y aumentan la presión sobre un sistema de seguridad social ya insostenible. Esto genera un aumento de los costos sanitarios, un déficit en el sistema de pensiones y una desaceleración del consumo interno, afectando la economía.
Esto genera desequilibrios territoriales, pérdida de capital humano y una sociedad menos innovadora y dinámica. Además, se dificulta la sostenibilidad económica, mientras que la fuga de talentos y la desigualdad generacional aumentan el descontento social.
Sin reformas estructurales inmediatas que estimulen la natalidad, frenen la emigración y fortalezcan los sistemas sociales, Cuba enfrenta el riesgo de un colapso económico y una creciente inestabilidad política, profundizando su aislamiento internacional y dependencia de las remesas del exterior.