
La cadena de cafeterías DiTú, gestionada por la empresa estatal Palmares, ha comenzado un proceso de renovación y reactivación de sus locales que alguna vez fueron novedad en Cuba.
En Santa Clara, el Estado reabrió el local ubicado en la calle Prolongación de Colón, en el área conocida como Los Flamboyanes. Sin embargo, lo que ha llamado la atención son los nuevos precios, que resultan inalcanzables para la inmensa mayoría de la población.
El Estado socialista, que se dice protector de la población, ha implantado tarifas similares a las cafeterías privadas, aunque la calidad de lo que vende suele estar por debajo de las otras ofertas.
En el menú destacan 300 gramos de albóndigas al plato que cuestan 550 pesos cubanos (CUP). La tablilla informativa no especifica de qué carne son las albóndigas o si están extendidas con arroz o algún vegetal.
El Ditú abre sus puertas todos los días, de 8:00 a.m. a 8:00 p.m., ofreciendo opciones que van desde bocaditos como el de jamón y queso a precios que oscilan entre 200 y 400 CUP, hasta platos más elaborados como el pollo frito (600 CUP). Otros productos disponibles son las papas fritas, la picada de aceitunas y dados de queso, todos con precios exorbitantes.
Ante la falta de turistas internacionales, la cadena es extrahotelera Palmares busca generar ingresos compitiendo con el sector privado por el reducido sector poblacional que tiene el dinero para pagar semejantes precios.
La situación económica en Cuba es compleja. Según el último informe de la CEPAL, el 100% de los trabajadores estatales en Cuba viven en situación de pobreza extrema, debido a los bajos salarios, que rondan los 6.685 CUP al mes. Ello, considerando que el Banco Mundial establece como pobreza extrema el ganar menos de 2.5 dólares al día. El salario medio en Cuba es equivalente a 15 dólares al mes.
La pobreza extrema (también conocida como “indigencia”) es la situación en la que no se dispone de ingresos suficientes para cubrir necesidades básicas de alimentación.
Desde la implementación de la “Tarea Ordenamiento” en 2021, que estableció un salario mínimo de 2.100 pesos cubanos, los trabajadores han visto cómo su poder adquisitivo se desmorona. La inflación descontrolada ha hecho que estos ingresos sean insuficientes para cubrir necesidades básicas.
Entre 2021 y 2023, la inflación anual en Cuba superó el 77% en el primer año, 39.07% en el segundo y 31.34% en el tercero. Informes independientes señalan que el salario medio real de los trabajadores cayó más del 56% desde la puesta en marcha de la reforma económica.
Durante el 2024 y 2025, se alentó el ritmo de crecimiento de la inflación, pero no se incrementaron los ingresos.