El Papa Francisco utilizó parte de su tradicional rezo dominical en la Plaza de San Pedro, ubicada en la Ciudad del Vaticano, para desmentir la versión de Vladímir Putin que alude a su implicación en Ucrania como una “operación militar especial”.
De acuerdo con el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, el conflicto en Ucrania es una “guerra que siembra muerte, destrucción y miseria”.
Desde su balcón en el Vaticano, el Santo Padre afirmó que “el número de víctimas aumenta, al igual que las personas que huyen, especialmente las madres y los niños” por lo que “la necesidad de ayuda humanitaria en este atormentado país crece dramáticamente cada hora”.
Ante la escalada del conflicto y la imposibilidad de vislumbrar un fin de las acciones bélicas, el Papa pidió “encarecidamente que se aseguren los corredores humanitarios y que se garantice y facilite el acceso de la ayuda a las zonas asediadas, para proporcionar un socorro vital a nuestros hermanos y hermanas oprimidos por las bombas y el miedo”.
No obstante, el jesuita argentino suplicó que “cesen los ataques armados y que prevalezcan la negociación y el sentido común. Y se vuelva a respetar el derecho internacional”.
En este sentido, las palabras del Papa Francisco vuelven a entrar en contradicción con Putin, quien no reconoce en sus acciones militares una violación de los convenios internacionales, pues alude a la necesidad de acabar con el gobierno ucraniano, a quien califica como “neofascista”.
Por último, el Papa agradeció “a las periodistas y los periodistas que para garantizar la información están arriesgando su vida: ¡gracias, hermanos y hermanas, por este servicio! Un servicio que nos permite estar cerca del drama de esa población y nos permite evaluar la crueldad de una guerra”.
Sin embargo, tanto Rusia como Europa y EEUU han cerrado el acceso a los respectivos medios de prensa que informan sobre el conflicto en formas consideradas como parcializadas. Por ejemplo, en Europa y EEUU se cerró el acceso al canal estatal Russia Today, al tiempo que Putin hizo lo propio en Rusia con los medios occidentales como CNN y la BCC.