
La empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) se niega a hacer públicos los comprobantes de pago del gobierno cubano a su filial Gasolinas Bienestar, S.A. de C.V., argumentando que el tema pertenece al ámbito privado y no está sujeto a la ley de transparencia.
En enero pasado, el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) resolvió que Pemex estaba obligado a proporcionar información completa sobre los envíos de crudo realizados a Cuba durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y en el primer mes de gestión de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
La decisión de la empresa petrolera de no dar la información ha generado una ola de cuestionamientos sobre el uso de recursos públicos y la opacidad que rodea los acuerdos energéticos entre México y Cuba.
La negativa salió a la luz tras una solicitud de información de El Universal revelada por el medio El Imparcial, en la que Pemex sostuvo que su filial “opera bajo un régimen mercantil” y, por ende, “no es un sujeto obligado a rendir cuentas”. Sin embargo, para organismos civiles como Transparencia Mexicana, ese argumento resulta insostenible.
“Gasolinas Bienestar maneja recursos del Estado y celebra convenios con un gobierno extranjero, lo cual la coloca bajo las mismas obligaciones que cualquier entidad pública”, explicó Eduardo Bohórquez, director de la organización.
Los reportes de medios y analistas apuntan a que desde julio de 2023 México ha estado enviando a Cuba entre 19000 y 23000 barriles diarios de petróleo y derivados, equivalentes a más de 1.300 millones de dólares en valor estimado. Las cifras representan cerca del 3 % de las exportaciones totales de Pemex, pero hasta la fecha no existen registros públicos de que La Habana haya realizado pagos por esos embarques.
La situación alimenta sospechas de que los envíos se están haciendo bajo esquemas de “cooperación” disfrazados de transacciones comerciales. Para Cuba, dependiente del petróleo extranjero y sumida en una crisis energética sin precedentes, los cargamentos mexicanos son un salvavidas político. Pero en territorio mexicano, donde Pemex enfrenta pérdidas financieras y crecientes críticas por su falta de transparencia, el tema levanta serias dudas sobre la naturaleza real de esos acuerdos.
Todo apunta a que la falta de transparencia de Pemex podría responder a una maniobra destinada a resguardar a su aliado político, el régimen de Miguel Díaz-Canel, sumido en una de sus peores crisis energéticas.
En la Isla, los apagones se prolongan por más de 20 horas al día y las filas para conseguir combustible se han vuelto parte del paisaje cotidiano. Pese a ello, La Habana guarda absoluto silencio sobre las condiciones reales del acuerdo con México.
La postura de la petrolera mexicana contradice el principio de rendición de cuentas que exige la ley. Mientras en México crece la inconformidad por el manejo de recursos estatales en beneficio de un gobierno extranjero, en Cuba los ciudadanos siguen pagando el precio de la escasez y el secretismo que protege a sus dirigentes.