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Periodista argentina viaja a Cuba y revela una realidad marcada por hambre y apagones

Periodista argentina viaja a Cuba y revela una realidad marcada por hambre y apagones
Varias personas explicaron que dependen de la libreta de abastecimiento para acceder a productos mínimos, como un pan diario. (Captura de pantalla © Todo Noticas – YouTube)

Un reportaje de la televisión argentina expuso la crisis que atraviesa Cuba tras el viaje de la periodista Carolina Amoroso a La Habana, donde documentó apagones prolongados, escasez de alimentos, falta de combustible, deterioro urbano y miedo social.

El informe mostró, desde la capital cubana, cómo la vida cotidiana se ha convertido en una lucha por subsistir, en medio de una emergencia acumulada durante años y agravada en los últimos meses por el colapso de servicios básicos.

La periodista relató que el país vive marcado por cortes eléctricos constantes. En varias zonas de La Habana y en otras provincias, los apagones son tan frecuentes que muchos cubanos han vuelto a usar la palabra “alumbrones” para referirse a los breves momentos en que llega la corriente.

Durante una grabación nocturna, la reportera tuvo que encender la linterna de su celular para poder continuar el recorrido.

El informe describió escenas de una ciudad parcialmente apagada, con calles vacías, viviendas sin luz y vecinos sentados en las aceras para soportar el calor. En algunos puntos, solo se observaban comercios o casas con generadores eléctricos.

Para la mayoría, sin embargo, la espera ocurre en la oscuridad y sin certezas sobre cuándo volverá el servicio. La crisis energética está vinculada a otros problemas que golpean la vida diaria. La falta de combustible afecta el transporte público y la recogida de basura.

Como resultado, varias esquinas de La Habana acumulan residuos durante días, mientras crece la preocupación por las condiciones sanitarias. Los testimonios citados en el reportaje también señalaron la falta de medicamentos en hospitales y el deterioro de calles y edificios.

Uno de los aspectos más duros fue la alimentación. Varias personas explicaron que dependen de la libreta de abastecimiento para acceder a productos mínimos, como un pan diario.

Esa cuota no alcanza para sostener a una familia. Después deben acudir a mercados donde los precios resultan imposibles para los salarios cubanos. Según el reportaje, muchas personas apenas logran completar una comida al día.

Una familia entrevistada contó que suele comer una sola vez, generalmente por la noche, y prepara lo que logra conseguir. Entre las opciones mencionadas estuvieron huevo, picadillo u otros alimentos baratos.

El pollo, que en otros países puede ser un producto básico, aparece como un lujo para muchos cubanos, debido a que su precio puede representar una parte considerable de un salario.

La periodista también mostró el deterioro de la vivienda en antiguos solares y edificios de La Habana. Un residente enseñó lo que fue su casa de niño, hoy derrumbada por filtraciones y falta de mantenimiento.

Otros inmuebles permanecen apuntalados y en riesgo. La escena reflejó años de abandono estructural y la ausencia de soluciones para familias que no tienen adónde ir.

El miedo apareció como otro elemento central. Aunque algunos cubanos hablaron ante las cámaras, el reportaje señaló que muchos evitan contar lo que ocurre. La presión política y la vigilancia generan cautela.

Aun así, varios testimonios describieron una vida “de difícil a imposible”. Un antiguo paramédico dijo que dejó su trabajo porque eran demasiados los fallecidos que debía recoger.

Las casas de La Habana están derrumbadas por filtraciones y falta de mantenimiento. (Captura de pantalla © Todo Noticas – YouTube)

El deseo de marcharse ocupó un lugar importante en el informe. Una mujer afirmó que no ve salida dentro del país y que prefiere que sus hijos emigren si eso les permite avanzar.

Aunque reconoció el dolor de tenerlos lejos, dijo que estaría más tranquila sabiendo que tendrían futuro. Otro entrevistado aseguró que gran parte de los cubanos piensa en irse.

El cierre del reportaje presentó a Cuba como un país que se apaga y se derrumba, pero también como una sociedad que intenta conservar esperanza y dignidad.

Las imágenes contradicen el discurso oficial de normalidad y muestran a una población empobrecida, agotada y obligada a resistir entre apagones, hambre, ruinas y silencio.

La periodista argentina destacó además el riesgo de realizar este tipo de cobertura dentro de un sistema donde informar la realidad puede tener consecuencias.

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