
La salud del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es objeto de atención debido a la reciente aparición de una mancha roja en su cuello, captada por fotógrafos durante una ceremonia en la Casa Blanca ayer lunes.
Ante las especulaciones sobre posibles padecimientos como culebrilla o psoriasis, debido a la textura escamosa de la mancha, el doctor personal del presidente, Sean Barbabella, informó en un comunicado que el enrojecimiento se debe al uso de una crema para la piel recetada por el equipo médico.
Aunque no detalló la afección exacta, Barbabella explicó que el mandatario está aplicándose una crema común en el lado derecho de su cuello, que forma parte de un tratamiento preventivo para la piel.
“El presidente usará este tratamiento varios días y se espera que el enrojecimiento dure algunas semanas”, añadió el experto. La Casa Blanca no respondió a preguntas como cuál es la crema, cuándo comenzó Trump el tratamiento y qué afección se supone que previene.
El comunicado del médico presidencial tranquilizó a la opinión pública al explicar que la crema es un tratamiento común y preventivo, y no algo relacionado con una enfermedad grave.
Un informe médico del presidente, correspondiente a su revisión física en abril de 2025, mencionaba el uso de crema de mometasona “según sea necesario” para una afección cutánea no especificada, lo que podría estar relacionado con el tratamiento actual.
El doctor Barbabella ha declarado en varias ocasiones que Trump goza de una salud “excepcional” para su edad. Durante una revisión médica en octubre de 2025, se sometió a estudios de resonancia magnética del corazón y el abdomen en el Centro Médico Militar Nacional Walter Reed, cuyos resultados fueron considerados normales.
En una entrevista con The Wall Street Journal en enero de 2026, Trump reveló que toma 325 miligramos de aspirina al día, una dosis superior a la recomendada por la Clínica Mayo, que sugiere entre 75 y 100 miligramos para prevenir eventos cardiovasculares.
Según el mandatario, opta por una dosis más alta para “diluir la sangre” y evitar que su corazón circule con “sangre espesa”. Este comportamiento ha generado inquietud en la comunidad médica, especialmente después de que comenzara a mostrar moretones en sus manos, un efecto secundario que él mismo atribuye a la aspirina.
El uso de aspirina en dosis más altas ha sido objeto de debate en el ámbito médico. Algunos expertos señalan que este hábito puede aumentar el riesgo de sangrados excesivos sin aportar beneficios adicionales.
Aunque Barbabella ha confirmado que la dosis de aspirina de Trump es mayor que la recomendada, también ha insistido en que se trata de una decisión tomada con base en la opinión del presidente.
El presidente Dios bendiga sabrá porque toma esos miligramos demas de la aspirina.
Bendiciones Trump le escribe una cubana que lo quiere y le desea salud y larga vida .
Gracias por todo lo que hace por nuestra Cuba y sus cubanos la mayoría lo queremos mucho. Es el único que nos ha brindado esperanzas de renacer de las cenizas
Gracias