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¿Por qué un dron espía de EEUU sobrevoló Cuba? La respuesta estaría en Bejucal

¿Por qué un dron espía de EEUU sobrevoló Cuba? La respuesta estaría en Bejucal
Analistas creen que el vuelo del dron MQ-4C Triton sobre Cuba es un mensaje de advertencia a China. (Captura de pantalla © Northrop Grumman)

La semana pasada, un dron MQ-4C Triton de la Armada estadounidense fue detectado sobrevolando las costas de Cuba. La aeronave, capaz de permanecer más de 24 horas en vuelo a altitudes superiores a los 16 kilómetros, realizó un amplio recorrido de reconocimiento que abarcó desde las cercanías de La Habana hasta el estrecho que separa Cuba de Jamaica.

Si bien la maniobra se dio en un contexto de alta tensión política entre Washington y La Habana, algunos observadores internacionales piensan que el objetivo real de la misión no era Cuba, sino China.

Lo que más llamó la atención de los analistas fue que la trayectoria del dron apareció en plataformas de rastreo de vuelos accesibles al público. Según el periodista Chandrashekar Srinivasan, de la cadena india NDTV, esa visibilidad no fue accidental, sino un gesto calculado para que Pekín tomara nota.

El vuelo habría cubierto también el Paso de los Vientos y el Canal de Yucatán, corredores marítimos del Caribe cuyo valor no reside en el volumen de comercio petrolero que transportan, sino en su importancia estratégica para controlar el tránsito naval en la región.

Todo ocurre en un contexto donde Washington ha ido estrechando progresivamente las vías de abastecimiento de crudo de China. Tras la intervención estadounidense en Venezuela a principios de 2026, los envíos de petróleo venezolano hacia puertos chinos se detuvieron por completo.

Pekín compensó parcialmente esa pérdida aumentando las importaciones desde Rusia, que crecieron más de un 40% interanual en los dos primeros meses del año.

Sin embargo, la situación en el estrecho de Ormuz, donde el bloqueo iraní respaldado indirectamente por Washington ha reducido entre un 40 y un 45 por ciento el flujo diario de crudo hacia China, complica aún más el panorama.

Aunque Pekín cuenta con reservas considerables y una red de oleoductos que cruza Asia Central y Pakistán, los analistas coinciden en que estas alternativas ofrecen tiempo, no una solución definitiva.

La respuesta china no se hizo esperar. Tras el endurecimiento del bloqueo energético sobre Cuba (ahora privada de suministro venezolano), el Ministerio de Asuntos Exteriores chino expresó su oposición a las medidas estadounidenses y poco después comenzó a enviar combustible a la isla. Esa solidaridad energética con La Habana revela, según los analistas, el tipo de contrapresión que Pekín está dispuesto a ejercer.

Para Washington, el control del Caribe tiene una doble utilidad: disuadir la presencia naval y logística china en la zona y neutralizar instalaciones de inteligencia electrónica como la que se atribuye a China en la localidad cubana de Bejucal, a unos 30 kilómetros de La Habana.

En diciembre de 2024, una investigación del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) reveló que existían al menos cuatro emplazamientos de espionaje chino en Cuba que operarían para recopilar información de inteligencia sobre Estados Unidos y sus vecinos.

CSIS encontró en Bejucal lo que calificó como el mayor emplazamiento activo de inteligencia de señales (SIGINT) en Cuba. El complejo cobró notoriedad durante la Crisis de los Misiles de Cuba de 1962 por albergar armas nucleares soviéticas y ha sido, durante décadas, objeto de sospechas por sus posibles vínculos con la inteligencia china.

Fue, incluso, tema de debate en las primarias presidenciales estadounidenses de 2016, cuando el entonces senador de Florida, Marco Rubio, instó a La Habana a “[expulsar] esta estación de escucha china en Bejucal”.

Al sur de la base de Bejucal, según imágenes satelitales difundidas por CSIS, hay al menos cinco entradas a instalaciones subterráneas, construidas entre 2010 y 2019. El Centro pudo comprobar la existencia de antenas parabólicas, utilizadas principalmente para interceptar comunicaciones por satélite.

El despliegue del MQ-4C Triton parece haber evolucionado en su misión. Ya no se trataría únicamente de monitorear el tráfico marítimo convencional, sino de rastrear posibles buques cisterna encubiertos que transporten combustible hacia Cuba.

En un escenario donde el bloqueo ha puesto a la isla en una situación límite, la vigilancia aérea se convierte en una herramienta de presión tanto sobre La Habana como sobre cualquier aliado que intente socorrerla.

El mensaje, según los observadores, es claro: EEUU está construyendo una arquitectura de control energético y militar alrededor de las rutas que China necesita para mantener su influencia en el hemisferio occidental.

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