
Estados Unidos posicionó a su portaviones de propulsión nuclear USS George H. W. Bush a unas 60 millas náuticas al norte de Varadero, Cuba, según el registro de la plataforma de seguimiento marítimo Marine Traffic.
La embarcación, con capacidad de transportar 90 aeronaves, entre aviones y helicópteros, así como a más de 5.000 personas, habría realizado ejercicios de fuego naval durante la mañana de este jueves, indicó Aero Noticias Venezuela.
La presencia del portaviones es parte del despliegue militar realizado por la administración del presidente Donald Trump en el Caribe, cuyo uno de sus resultados ha sido la captura del expresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su traslado a Nueva York, donde enfrenta cargos de tráfico de drogas.
Hasta el momento, las autoridades del régimen cubano no han emitido una declaración oficial sobre la presencia del buque, que se enmarca en una reorganización del despliegue militar estadounidense.
Luego de la incursión en Caracas, Washington movilizó al norte de Cuba los buques USS Iwo Jima y USS San Antonio, según publicó The Washington Post tras confirmar la información con funcionarios gubernamentales.
Sin embargo, Washington no mencionó entonces el movimiento del George H. W. Bush, lo que ha generado aún más incertidumbre sobre las intenciones estratégicas de ese despliegue.
En este contexto, Trump mantiene una retórica negativa para la permanencia del castrismo en la Isla. El mandatario ha dicho que el régimen comunista “parece estar a punto de caer”, debido a la pérdida de ingresos provenientes de Venezuela tras la interrupción de suministros de petróleo y apoyo económico.
Además, el presidente norteamericano ha sostenido que su administración está llevando a cabo conversaciones con La Habana, aunque el régimen castrista ha rechazado categóricamente tal afirmación.
En una serie de declaraciones, Trump subrayó que sería conveniente para Cuba alcanzar un acuerdo con Washington antes de que sea demasiado tarde, lo que ha provocado un nuevo episodio de fricción en las relaciones bilaterales.
La existencia de conversaciones entre Washington y La Habana fue respaldada por el jefe de la misión estadounidense en La Habana, Mike Hammer. No obstante, el régimen cubano ha desmentido estas declaraciones, insistiendo en que no existe ningún tipo de diálogo oficial con EEUU.
Ante las declaraciones del mandatario norteamericano, el presidente designado de Cuba, Miguel Díaz-Canel, respondió: “No hay rendición ni claudicación posibles, como tampoco ningún tipo de entendimiento sobre la base de la coerción o la intimidación. Cuba no tiene que hacer ninguna concesión política, ni eso jamás estará en una mesa de negociaciones para un entendimiento entre Cuba y EEUU. Es importante que lo entiendan”, subrayó.
El general retirado David Petraeus, exdirector de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), advirtió que el régimen cubano “debería estar muy preocupado” ante el nuevo escenario geopolítico tras la captura de Maduro y la consecuente pérdida del respaldo energético venezolano, lo que, a su juicio, deja a la Isla en una situación extremadamente vulnerable frente al amplio margen de influencia que tiene EEUU en la región.
Desde una perspectiva estratégica, la presencia de un portaviones de propulsión nuclear como el George H. W. Bush a corta distancia de aguas cubanas representa una demostración de poderío naval y capacidad de proyección militar, en un momento de máxima tensión entre Washington y La Habana.