
El pueblo de Dixville Notch, conocido por inaugurar la jornada electoral estadounidense con su emblemático conteo de votos a medianoche, ofreció un resultado sorprendente para la contienda presidencial entre Donald Trump y Kamala Harris: un empate.
Debido a sus dos últimos antecedentes, se esperaba que la candidata demócrata ganara la totalidad o la mayoría de los seis únicos votos emitidos en este lugar, ubicado en Nuevo Hampshire, pero al final se registraron tres para ella y tres para el magnate.
Para el Partido Republicano, este resultado de su candidato representa una pequeña pero significativa victoria, tomándose en cuenta lo sucedido en las dos elecciones pasadas. En 2020, los votantes optaron exclusivamente por Joe Biden, y en 2016, la mayoría de los votos favorecieron a la candidata demócrata Hillary Clinton.
El cambio hacia un empate refleja un equilibrio que también se percibe en las encuestas nacionales, donde los márgenes entre Harris y Trump son muy estrechos, principalmente en los estados clave: Arizona, Georgia, Michigan, Pensilvania, Wisconsin, Carolina del Norte y Nevada.
La baja participación en el pueblo se debe a que su población es extremadamente reducida. En la última década, la comunidad ha tenido menos de una decena de residentes, lo que significa que solo un pequeño grupo de personas puede votar en cada elección. Esta cifra varía levemente, pero sigue siendo mínima debido a la naturaleza remota y escasamente poblada de Dixville Notch.
A pesar de la poca cantidad de votos, los resultados de esta localidad han ganado notoriedad mediática porque ofrecen una primera mirada simbólica de la jornada electoral en Estados Unidos. Los medios nacionales suelen cubrir el conteo de Dixville Notch porque marca oficialmente el inicio de la votación en el país, aunque sus resultados no son representativos a nivel nacional.
¿Trump y Harris podrían empatar en la elección presidencial de EEUU?
La carrera entre Trump y Harris se anticipa tan cerrada que algunos analistas consideran la remota posibilidad de un empate en el Colegio Electoral con 269 votos electorales. Este resultado llevaría al cumplimiento de un mecanismo conocido como “elección de contingencia” por parte del Congreso.
Para asegurar la presidencia, ambos candidatos necesitan al menos 270 votos electorales, pero ello se vería entorpecido si se cumplen varios factores, entre ellos el resultado en Nebraska, que asigna sus votos de manera independiente en cada uno de sus distritos congresionales.
Trump necesita asegurar la totalidad de los votos en Nebraska, pero Harris mantiene una ventaja en el segundo distrito, correspondiente a Omaha, lo que complica el panorama para los republicanos.
Otros ejemplos es que un candidato de un tercer partido gane algunos votos electorales, impidiendo que Harris o Trump lleguen a los 270 votos necesarios. Asimismo, está la eventualidad de “electores infieles”, aquellos que deciden no apoyar al candidato de su partido, aunque estos casos son muy raros.
Si ocurre el empate, la elección pasaría al Congreso, donde cada estado emite un solo voto para elegir al presidente. Según el Servicio de Investigación del Congreso, los republicanos, que controlan 26 delegaciones estatales, tendrían una ligera ventaja sobre los demócratas, que controlan 22. Minnesota y Carolina del Norte permanecen empatados, lo que añade incertidumbre al proceso.
Washington D.C., a pesar de tener tres votos electorales, no participa en la elección contingente debido a que no es un estado y, por lo tanto, no tiene representación en la Cámara para esta votación decisiva.