
La primera casa de cambio privada de Cuba informa cada día al Banco Central de Cuba (BCC) sobre las operaciones que realiza, afirmó al medio Martí Noticias su propietario, Arnel Matos.
El establecimiento comenzó a funcionar el 31 de agosto en Santa Clara como un proyecto piloto autorizado por las autoridades, en medio de los cambios que atraviesa el mercado de divisas de la Isla.
El BCC recibe los movimientos de la casa de cambio
Matos explicó que el establecimiento comunica diariamente al BCC las transacciones efectuadas por sus clientes. El empresario presentó este mecanismo como parte de las exigencias que debe cumplir el negocio para operar dentro del sistema financiero cubano.
La entidad funciona como una micro, pequeña o mediana empresa (mipyme) integrada por dos socios privados. Matos posee el 70 % de las acciones y negó que el Estado tenga participación en la propiedad.
El proyecto comenzó a tomar forma unos cinco meses antes de su inauguración. Según relató el empresario, durante ese período recibió asesoramiento de una doctora en Ciencias Económicas y presentó la propuesta ante las autoridades locales y nacionales. Tras completar los estudios requeridos, obtuvo la autorización para iniciar actividades.
El establecimiento ocupa un local de la calle Tristá, entre Carretera Central y Ciclón, en Santa Clara, próximo a una oficina de CADECA. Su aparición introduce a un operador privado en una actividad que durante décadas quedó en manos de entidades estatales.
El Banco Central ha vinculado este tipo de iniciativas con la necesidad de obtener referencias a partir de transacciones cambiarias reales. El proyecto también surge cuando el peso cubano enfrenta una fuerte depreciación y persisten diferencias entre las cotizaciones oficiales y las que circulan en el mercado informal.
Dólar a 730 pesos y requisitos para comprar divisas
La casa de cambio trabaja con dólares estadounidenses, euros, pesos mexicanos, dólares canadienses y rublos rusos. Matos también anunció que el negocio prevé incorporar operaciones con criptomonedas.
En el momento de la entrevista con Martí Noticias, la entidad compraba el dólar estadounidense a 710 pesos cubanos y lo vendía a 730 mediante transferencia bancaria. El propietario explicó que las cotizaciones parten de la tasa oficial del BCC y aplican un margen autorizado por esa institución.
Las condiciones cambian según el tipo de cliente. Las personas naturales que quieran adquirir moneda extranjera deben justificar el origen y el destino de los fondos. Las personas jurídicas, entre ellas mipymes y trabajadores por cuenta propia, tienen que presentar documentos de la empresa y acreditar el propósito de la operación.
Matos señaló que estos controles pretenden evitar el “blanqueo de capitales” y las “operaciones fraudulentas”. La información que el negocio entrega al Banco Central forma parte del esquema de supervisión aplicado a esta experiencia piloto.
El empresario ha planteado que, si el modelo funciona, podría extenderse a otras zonas del país. Por ahora, la experiencia de Santa Clara permitirá a las autoridades observar el comportamiento de un operador privado dentro de un mercado cambiario que hasta hace poco permanecía bajo control estatal.