
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, se reunió el pasado jueves con el papa León XIV en el Palacio Apostólico del Vaticano, en Roma, en un momento de fuerte tensión diplomática entre Washington y la Santa Sede por la guerra en Irán, la migración y la agenda humanitaria en Cuba.
El Departamento de Estado informó que ambos abordaron “la situación en Medio Oriente y temas de interés mutuo en el hemisferio occidental”.
En un breve comunicado, la entidad aseguró que el encuentro “subrayó la sólida relación entre Estados Unidos y la Santa Sede, así como su compromiso compartido de promover la paz y la dignidad humana”.
La visita ocurrió después de críticas públicas del presidente Donald Trump contra León XIV, el primer papa estadounidense en la historia de la Iglesia católica. El mandatario cuestionó al pontífice por oponerse a la operación militar de Estados Unidos en Irán y por mantener una postura favorable a refugiados e inmigrantes.
Rubio permaneció más de dos horas dentro del Palacio Apostólico, aunque no se precisó cuánto tiempo duró su reunión directa con el papa, por lo que existen especulaciones sobre que el vocero de gobierno de raíces cubanas, debió abordar el tema de la crisis de la Isla con el Sumo pontífice.
Después del encuentro, el secretario de Estado también conversó con el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, y con el arzobispo Paul R. Gallagher, responsable de la diplomacia vaticana.
La Santa Sede indicó que las partes renovaron su interés en mantener buenas relaciones bilaterales. También intercambiaron criterios sobre conflictos internacionales, tensiones políticas y crisis humanitarias. Un portavoz vaticano precisó que las conversaciones incluyeron Medio Oriente, Irán, Líbano, conflictos en África y la situación de la población en Cuba.
Rubio había adelantado antes del viaje que trataría el caso cubano con el papa. La administración Trump ha canalizado millones de dólares en ayuda humanitaria hacia la Isla a través de la Iglesia católica, una de las pocas instituciones con presencia territorial y capacidad de asistencia en medio del colapso económico cubano.
El jefe de la diplomacia estadounidense negó que su visita buscara reiniciar las relaciones con el Vaticano. Sin embargo, admitió que “hay mucho de qué hablar con el Vaticano”, incluido Cuba. “El viaje, en realidad, no está vinculado a nada más que al hecho de que resulta normal para nosotros mantener un diálogo con ellos”, dijo en la Casa Blanca.
El encuentro se produjo en la víspera del primer aniversario de León XIV como papa. También marca la segunda reunión entre Rubio, católico practicante, y el pontífice nacido en Chicago. El año pasado, Rubio y el vicepresidente J.D. Vance se reunieron con él tras la misa de investidura.
La relación entre Trump y el papa se deterioró tras varios ataques del mandatario en redes sociales. En Truth Social, Trump calificó a León XIV de “DÉBIL en materia de delincuencia y terrible en política exterior”. También le pidió “dejar de complacer a la izquierda radical” y concentrarse en ser “un gran papa, no un político”.
El pontífice respondió que no temía a la administración estadounidense y que mantendría su defensa de la paz. También afirmó que las críticas son legítimas, siempre que se hagan “apegándose a la verdad”. Sobre las armas nucleares, recordó que la Iglesia se opone desde hace años a todo arsenal de ese tipo.
El lunes, Trump volvió a cargar contra León XIV y aseguró que el papa estaba “poniendo en peligro a muchos católicos y a mucha gente”. Sus palabras provocaron malestar en Italia. El ministro de Asuntos Exteriores italiano sostuvo que los ataques contra el pontífice no ayudan a la causa de la paz.
El reverendo Antonio Spadaro, funcionario del Vaticano, afirmó que el encuentro ayudaría a “atemperar la retórica”. Brian Burch, embajador de Estados Unidos ante la Santa Sede, dijo que Rubio llegó con la intención de sostener “una conversación franca sobre la política estadounidense y entablar un diálogo”.