
El Tribunal Provincial de Guantánamo confirmó las sentencias contra cinco personas que participaron en la protesta masiva de Caimanera en mayo del año pasado, según informó Victoria Martínez Valdivia, madre de dos de los condenados, al compartir esta información con Martí Noticias.
Los cinco manifestantes fueron acusados de atentado, instigación a delinquir y desórdenes públicos por los hechos del 6 de mayo de 2023, cuando cientos de personas en el mencionado municipio salieron a las calles exigiendo libertad y coreando “Patria y Vida”.
Ante esta decisión, Daniel Álvarez González cumplirá una condena de ocho años de cárcel, mientras que Luis Miguel Alarcón Martínez y Freddy Sarquis González pasarán seis años privados de su libertad. Por su parte, Rodolfo Álvarez González permanecerá cuatro años en una cárcel de la Isla, y Felipe Octavio Correa Martínez estará dos años tras las rejas.
Martínez Valdivia expresó su frustración ante el veredicto y denunció irregularidades en el juicio. Según ella, las declaraciones de los testigos de la defensa no fueron incluidas en la sentencia, y un testigo de la fiscalía se retractó de su acusación durante una de las audiencias. A pesar de esto, el juez ignoró esta y otras pruebas que favorecían a los acusados.
La madre de Luis Miguel Alarcón Martínez y Felipe Octavio Correa Martínez, lamentó que no le permitieran despedirse de su hijo Felipe, quien tiene una discapacidad mental. “En menos de cinco minutos sacaron a los muchachos esposados, como animales”, declaró.
El gobierno cubano calificó la protesta como un acto protagonizado por personas ebrias y negó el uso de la fuerza. Sin embargo, videos publicados en redes sociales muestran la violencia policial ejercida contra los manifestantes.
Amnistía Internacional condenó la reacción del régimen, señalando que los agentes cubanos encargados de controlar la situación, aplicaron medidas excesivas, como el empleo de violencia física, para sofocar una protesta pacífica.
La manifestación de Caimanera, localidad fronteriza con la Base Naval estadounidense en Guantánamo, reunió a cientos de personas que pedían mejores condiciones de vida y respeto a los derechos humanos.
La protesta se desató cuando un apagón general provocó un hartazgo generalizado en la población y los residentes comenzaron a salir a las calles a exigir el restablecimiento del suministro eléctrico. La demanda de este servicio terminó siendo una de las muchas denuncias expresadas ese día por los cientos de residentes, quienes llegaron hasta la sede del Partido Comunista en Caimanera.