
En un nuevo capítulo de las crecientes tensiones entre La Habana y Washington, el coronel Juan Carlos Poey, jefe de la Dirección Antidrogas del Ministerio del Interior (Minint) de Cuba, salió al paso de las recientes acusaciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien calificó a la isla como una “amenaza excepcional” para la seguridad nacional estadounidense.
Durante una conferencia de prensa realizada el martes 17 de febrero de 2026 en La Habana, Poey rechazó rotundamente las acusaciones, asegurando que “Cuba no es una amenaza para Estados Unidos”.
Además, destacó que el país actúa como un “muro de contención” en el mar, combatiendo el narcotráfico proveniente de Sudamérica hacia los EEUU.
Cuba como “barrera contra las drogas”
El coronel Poey subrayó que Cuba juega un papel clave en la lucha antidrogas en la región, a pesar de las dificultades derivadas del bloqueo energético impuesto por las sanciones de Washington.
“Aún en las circunstancias actuales seguimos protegiendo a EEUU de ese mal que constituyen las drogas”, declaró, haciendo énfasis en que, de verse afectada la capacidad de la isla para realizar esta labor, sería el país norteño el que debería preocuparse.
Poey resaltó que Cuba decomisó 1,9 toneladas de drogas en 2025, con la mayoría de los cargamentos incautados al intentar cruzar las rutas marítimas utilizadas por traficantes, muchas de ellas directamente dirigidas hacia EEUU.
Estas declaraciones se dan en el marco de una creciente presión internacional sobre Cuba. Trump ha justificado la intensificación de las sanciones al país, alegando vínculos de Cuba con países como Rusia, China e Irán, lo que refuerza su postura de considerarla una amenaza para la seguridad estadounidense. Sin embargo, el régimen sigue insistiendo en que Cuba no produce ni almacena drogas y que no representa ningún peligro para la nación norteamericana.
A pesar de sus esfuerzos por proyectar a Cuba como un actor responsable en la lucha contra el narcotráfico, las autoridades insisten en que las limitaciones energéticas que atraviesa el país debido a las sanciones están afectando gravemente la vida cotidiana de los cubanos.
El transporte colapsado, la falta de electricidad en los hogares y las limitaciones en los hospitales son solo algunos de los efectos de esta crisis interna que marca el día a día de los ciudadanos cubanos.
En este contexto, el coronel Poey y otros funcionarios cubanos también señalaron que la escasez de recursos podría afectar acuerdos bilaterales entre ambos gobiernos, como el de salvamento marítimo, que facilita la asistencia a embarcaciones en emergencia en aguas cercanas a la isla.
Cuba, debido a su ubicación geográfica, se ha convertido en un punto crucial en las rutas marítimas que atraviesan embarcaciones, incluyendo cruceros estadounidenses.
Las palabras del oficial cubano, aunque buscan proyectar una imagen de cooperación y responsabilidad frente al narcotráfico, no logran despejar la inquietud que persiste entre los ciudadanos, tanto dentro como fuera de Cuba, sobre la cooperación del régimen con las mafias y el delito.
Los primeros narcotraficantes que tenemos son los Castro y su familia que usan el aparato estatal para blanquear las ganancias, por eso compran autos de lujo, construyen hoteles vacíos y otras inversiones fantasmas que nunca funcionan.