
Inspectores estatales ordenaron la demolición de un comedor comunitario impulsado por el padre Leandro Fuentes en Santiago de Cuba, según denunció en Facebook el periodista de Univision Mario Vallejo la tarde de este miércoles.
El espacio brindaba alimentos gratuitos a personas vulnerables, en su mayoría adultos mayores, y su cierre deja sin servicio a decenas de beneficiarios en medio de la crisis alimentaria que atraviesa el país.
Según se expone en la publicación, la intervención ocurrió hoy y afectó de forma directa a decenas de beneficiarios que dependían del comedor para garantizar al menos una comida caliente diaria. El lugar funcionaba desde hacía meses como punto de asistencia comunitaria.
El reporte difundido por Vallejo señala que la iniciativa surgió como respuesta local a la escasez estructural de alimentos. Sin financiamiento estatal, el proyecto se sostenía mediante donaciones y colaboraciones voluntarias.
El comedor atendía principalmente a ancianos sin pensión suficiente o sin red familiar cercana. Para muchos, representaba la única vía estable de alimentación en un contexto marcado por la inflación, el desabastecimiento y las limitaciones del sistema de asistencia social.
Las autoridades habrían justificado la demolición con argumentos administrativos. Sin embargo, hasta el momento no se han divulgado documentos oficiales que detallen públicamente las violaciones señaladas ni los procedimientos aplicados.
La clausura del espacio ocurre en un escenario de creciente deterioro de las condiciones de vida de los cubanos. Organizaciones religiosas y proyectos comunitarios han intentado suplir vacíos en la atención social, sobre todo en materia alimentaria.
En los últimos años, iniciativas similares han surgido en parroquias y comunidades locales, muchas veces operando con recursos limitados y bajo marcos regulatorios poco claros. Esto ha generado tensiones entre actores religiosos y autoridades administrativas.
Hasta ahora no ha trascendido si existió un proceso previo de advertencias, multas o plazos de adecuación antes de ejecutar la demolición. Tampoco se ha informado sobre alternativas para reubicar el servicio.
Entre los comentarios a la publicación de Vallejo, usuarios compartieron posibles explicaciones sobre la decisión. Una persona escribió: “Dicen que eso fue porque no tenía servicio sanitario cercano”. La afirmación no ha sido confirmada por fuentes oficiales.
El impacto inmediato recae en los beneficiarios habituales del comedor, que vieron cómo demolían el espacio. La situación reabre el debate sobre el papel de la sociedad civil y las instituciones religiosas en la atención a sectores vulnerables en Cuba, así como sobre los límites regulatorios que enfrentan este tipo de iniciativas en el actual contexto económico.
El hecho expone las limitaciones del sistema estatal cubano para atender a los adultos mayores, uno de los sectores más vulnerables del país, y las restricciones que enfrentan iniciativas independientes o de carácter religioso que intentan suplir esas carencias mediante proyectos de asistencia social.
Son unos asesinos descarados; servicios sanitarios en Cuba adecuados no existen. Matar así a los ancianos de la tercera edad.