
El gobierno cubano presentó a Guantánamo como una provincia “totalmente electrificada”, pese a que el territorio enfrenta apagones prolongados, averías y un deterioro del servicio que en varios municipios ha dejado a familias hasta por más de 20 horas sin electricidad.
La paradoja resume uno de los principales problemas del sistema eléctrico en el territorio cubano: tener infraestructura instalada no garantiza que la población reciba un servicio estable.
De acuerdo con un reporte del oficialista Venceremos, revisado por Periódico Cubano, el servicio eléctrico cubre hoy a la totalidad de la población guantanamera mediante la generación base del Sistema Electroenergético Nacional, paneles solares u otras vías alternativas.
La prensa estatal vinculó el anuncio con el viejo programa político del fallecido dictador Fidel Castro y lo presentó como la materialización de una promesa histórica de llevar la corriente “hasta el último rincón de la Isla”.
Sin embargo, el propio contexto del país reduce el alcance real de esa afirmación. En una provincia donde los apagones siguen marcando la rutina diaria, hablar de cobertura total resulta insuficiente si el suministro no llega de manera continua, previsible y segura.
La electricidad no se mide solo por la existencia de cables, paneles o equipos, sino por la capacidad efectiva de encender una luz, conservar alimentos, cocinar, dormir con ventilador o mantener funcionando servicios básicos.
La Organización Básica Eléctrica tiene censados 181.765 clientes en Guantánamo. A esa cifra se sumaron recientemente habitantes de 336 viviendas aisladas, ubicadas en zonas remotas y de difícil acceso, que recibieron sistemas fotovoltaicos domésticos de 2 kW de potencia donados por China como parte de un proyecto de asistencia para Cuba.
Las autoridades destacaron el trabajo de brigadas de la OBE, Copextel, Cedai y el Grupo Electrógeno de Montaña, con apoyo de gobiernos municipales. También aseguraron que las familias beneficiadas recibieron orientación sobre el uso y la protección de los sistemas solares.
Manuel Taboni Joubert, especialista de inversiones de la Unión Eléctrica en Guantánamo, declaró al periódico oficial Venceremos que los equipos buscan mejorar la vida de personas que nunca habían tenido acceso a la electricidad.
El testimonio más difundido por el medio oficialista fue el de Kevin Daniel Digurnay Loyola, un niño de 11 años residente en la comunidad de Glorieta, quien contó “que ahora puede ver televisión, dormir con ventilador y pasar noches menos oscuras”. Una declaración discrepante con una realidad en la que abundan los cortes eléctricos.
Además, mientras el discurso oficial celebra nuevos paneles solares, miles de guantanameros siguen dependiendo de un sistema nacional colapsado, con déficit de generación, falta de combustible, averías y equipos que no siempre pueden ser sustituidos a tiempo.
El gobierno atribuye los apagones al embargo estadounidense, al que califica de “bloqueo genocida”, especialmente en el sector energético. No obstante, esa explicación omite responsabilidades internas acumuladas durante décadas: falta de inversión, termoeléctricas envejecidas, mala planificación, dependencia del combustible importado y una política económica que ha priorizado otros sectores por encima de la recuperación estructural del sistema eléctrico.