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Reloj destapa la manipulación del régimen: ¡La transmisión de Díaz-Canel no fue En Vivo!

El reloj de Arleen Rodríguez Derivet
Este punto ha sido destacado como indicio de que la comparecencia fue grabada y luego emitida como si fuera en tiempo real, lo que alimenta el cuestionamiento sobre la transparencia del acto y la manipulación del régimen. (Captura de pantalla © Presidencia de Cuba – YouTube)

La comparecencia del presidente designado de Cuba, Miguel Díaz‑Canel, presentada por medios estatales como un diálogo “en directo” con la prensa nacional e internacional el 5 de febrero de 2026, podría haber sido grabada previamente, según observadores críticos y público en redes sociales.

La evidencia central que pone en duda la versión oficial es el reloj visible en la muñeca de la periodista Arleen Rodríguez Derivet, moderadora del encuentro, cuya hora no coincide con la de la transmisión, que se aseguró que era en vivo.

El detalle del reloj, que marcaba una hora cercana a las cinco de la tarde, contradice la afirmación de que el evento estaba ocurriendo en la mañana de ese día, como se dijo en la descripción oficial difundida en YouTube por la cuenta de la Presidencia de Cuba.

Este punto ha sido destacado por críticos del régimen como indicio de que la comparecencia fue grabada y luego emitida como si fuera en tiempo real, lo que alimenta el cuestionamiento sobre la transparencia del acto y la manipulación del régimen.

La prensa independiente no fue invitada

La polémica se intensifica también por la ausencia de medios de comunicación internacionales independientes durante la sesión. Aunque el Gobierno cubano anunció la participación de prensa extranjera, en la sala solo estuvieron representantes de medios afines, como RT (de Rusia) y Xinhua (de China), así como la agencia estatal Prensa Latina, presentada como “internacional”.

La falta de corresponsales de agencias como EFE, AFP o AP ha sido interpretada como un intento de controlar la narrativa y limitar el acceso de fuentes independientes a la información.

Fuentes oficiales de Presidencia de Cuba describieron la transmisión como un diálogo de Díaz‑Canel con periodistas sobre temas clave para la nación, incluyendo la situación interna, los efectos de medidas de la administración estadounidense, el apoyo internacional, la relación con Venezuela y una posible apertura al diálogo con Washington.

Sin embargo, para sectores críticos de la sociedad cubana, el formato del evento —grabar previamente la intervención y elegir periodistas afines— refleja un intento de presentar un mensaje oficial sin someterlo a cuestionamientos independientes.

En redes sociales y medios alternativos, la reacción ante la evidencia del reloj ha sido de escepticismo y desconfianza. La percepción generalizada entre esos sectores es que el Gobierno favorece formatos controlados que evitan la espontaneidad y el escrutinio de la prensa real. La difusión de estas observaciones ha generado debates sobre la credibilidad de la comunicación oficial en Cuba y la necesidad de mayor transparencia.

Hasta el momento, las autoridades cubanas no han emitido una aclaración pública sobre la cuestión del reloj ni sobre la naturaleza en vivo o diferida del evento. Tampoco han respondido de forma oficial a las críticas sobre la falta de representación de medios independientes, lo que deja sin respuesta algunas de las preguntas más directas de observadores y analistas.

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