
El nombre de Roberto Carlos Chamizo González volvió a circular en redes sociales tras una denuncia del periodista Mario Pentón, quien lo señaló por aparecer paseando en una limusina por el Malecón habanero en medio de la crisis energética y alimentaria que golpea a miles de familias cubanas.
La publicación no solo apunta al contraste entre el lujo privado y la precariedad cotidiana en la isla. También reabre el interés sobre el perfil de Chamizo, un empresario cubano asociado públicamente a negocios turísticos de alto nivel y mencionado en reportes recientes por su presunto papel como emisario de Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “El Cangrejo”, nieto de Raúl Castro.
La denuncia que vuelve a poner el foco en Chamizo
Pentón presentó el caso como una imagen de las desigualdades que atraviesan hoy a Cuba: por un lado, familias que cocinan con carbón y pasan largas horas sin electricidad; por otro, figuras cercanas a círculos de poder que exhiben autos de lujo, viajes y acceso a servicios inaccesibles para la mayoría.
“Mientras tú cocinas con carbón, pasas noches enteras sin corriente y te preguntas qué vas a darle de comer a tu familia mañana, Roberto Carlos Chamizo González, el amigo lugarteniente del Cangrejo, pasea en limusina por el Malecón habanero”, escribió el periodista.
Las fotos fueron publicadas originalmente en la cuenta de Instagram de Chamizo. En esa plataforma se presenta como Carlos Milán y comparte su vida de lujo y viajes por el mundo desde 2014. Allí aparece retratado en varias ocasiones con Alexander Delgado, pareja de su mejor amiga, Mily Alemán.
“Desde su asiento de lujo contempla la miseria que el régimen ha impuesto al pueblo cubano. Dos Cubas: la de los amos y la de los súbditos”, agregó Pentón sobre la foto en la limusina, donde Chamizo también presume un bolso Louis Vuitton.
Un empresario vinculado a turismo de lujo y al entorno de “El Cangrejo”
Roberto Carlos Chamizo González ya había sido mencionado en reportes de prensa por su presunto papel en un intento de comunicación fuera de los canales diplomáticos entre La Habana y Washington. Según esas versiones, Chamizo habría viajado a EEUU como emisario de una carta atribuida a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, dirigida al presidente Donald Trump.
Ese episodio elevó el perfil público de Chamizo, descrito en reportes como empresario vinculado al turismo de lujo, el alquiler de autos de alta gama y otros servicios orientados a clientes con poder adquisitivo. También ha sido relacionado con la hacienda El Patrón, Havana Prestige y actividades de hospedaje o restauración en La Habana.
Además, registros mercantiles españoles muestran la constitución de RCCH Investment SL en Zaragoza, con Roberto Carlos Chamizo González como socio único y administrador único. Ese dato añade una dimensión internacional al perfil empresarial de una figura que, hasta hace poco, era mucho menos conocida para el público general.
El contraste con la Cuba de los apagones y el carbón
La denuncia de Pentón conecta con un malestar más amplio dentro y fuera de Cuba: la percepción de que existe una élite con acceso a privilegios, divisas, movilidad y consumo, mientras la mayoría de la población enfrenta apagones prolongados, escasez, inflación y deterioro de los servicios básicos.
En los últimos meses, la crisis energética ha obligado a numerosas familias a recurrir al carbón, hornillas improvisadas y horarios extremos para cocinar cuando hay electricidad. Ese escenario ha convertido las imágenes de lujo en La Habana en material especialmente sensible para una ciudadanía agotada por la precariedad.
El caso Chamizo no se limita, por tanto, a una limusina en el Malecón. Funciona como símbolo de una fractura social cada vez más visible: una Cuba donde algunos exhiben consumo de alto nivel y otra donde millones organizan su vida alrededor de la comida, la corriente y la supervivencia diaria.