
Los rumores de un supuesto colapso en la presa de San Antonio del Sur provocó la movilización de decenas de pobladores en la provincia de Guantánamo, luego del paso devastador del huracán Oscar.
Decenas de residentes, incluidas madres con sus hijos y personas de la tercera edad, abandonaron sus hogares por temor a una inundación masiva en sus comunidades, según lo informado por medios oficialistas.
Con la incertidumbre reinante y las comunicaciones interrumpidas, la información era escasa, lo que incrementó el pánico entre los pobladores, quienes solo mostraban interés en movilizarse a zonas altas.
Ante la situación, las autoridades respondieron rápidamente y realizaron un sobrevuelo sobre el referido lugar. El Viceministro Jefe del Estado Mayor General y otros altos jefes militares sobrevolaron el área para verificar el estado de la infraestructura hídrica.
Tras la inspección, se confirmó que la presa se encontraba en condiciones normales; además, las autoridades publicaron imágenes para calmar a la población y desmentir la situación.
Los rumores parecen haberse originado por el colapso de la represa Pozo Azul, ubicada en el Valle de Caujerí, que cedió ante las torrenciales lluvias provocadas por el huracán Oscar. Varios colaboradores de Periódico Cubano en la región confirmaron que ese lugar sobrepasó en menos de 24 horas su capacidad máxima de 14.8 millones de metros cúbicos, generando una situación crítica en los municipios costeros de San Antonio e Imías.
El huracán Oscar ha dejado una profunda huella de destrucción en Guantánamo. Según reportes preliminares, al menos siete personas han perdido la vida en la provincia debido a los efectos de la tormenta. Sin embargo, residentes locales aseguran que decenas de personas permanecen desaparecidas, aunque hasta el momento estas cifras no han sido confirmadas oficialmente por el gobierno.
De los fallecidos, seis de ellos han sido identificados: Francisco Colombia Matos, de 92 años; Esmeraldo Noa Fiffe, de 82; Antolino Areas Domínguez, de 84; Alexander Saben Matos, de 42; Irianni Labañino Domínguez, de 31; y Luis Andis Elías Labañino, de 5. La séptima víctima aún se desconoce su nombre.
Damnificados, entre ellos decenas de pobladores que prácticamente perdieron su hogar y todas sus pertenencias, han denunciado que Defensa Civil no aplicó un plan de emergencia para tratar de informar sobre el arribo del referido ciclón, mientras el sistema electroenergético nacional permanecía caído por fallas simultáneas en las centrales termoeléctricas.
El huracán, con fuerza de categoría 1 en la escala Saffir-Simpson, destruyó hogares, inundó calles y también ocasionó severos daños a diferentes plantíos en el oriente de la Mayor de las Antillas.