- Advertisement -

Rusia deporta migrantes cubanos a Uzbekistán sin dinero, sin proceso y sin aviso

Imagen de referencia de migrantes cubanos deportados en Rusia
Las autoridades rusas no notificaron a los migrantes antes de enviarlos a un país sin dinero y sin hablar el idioma. (Imagen © Periódico Cubano – Gemini)

Al menos 11 migrantes cubanos fueron enviados a Uzbekistán entre marzo y septiembre de 2026 sin conocer de antemano su destino ni recibir documentos que explicaran el procedimiento.

Una investigación del medio cubano independiente CubaNet recoge testimonios de personas que creían que serían devueltas a la Isla, pero terminaron en Taskent, sin dinero, alojamiento, sin hablar el idioma ni medios para regresar con sus familias.

Los casos exponen las consecuencias de las expulsiones migratorias rusas y la vulnerabilidad de los cubanos que llegan a ese país buscando mejores condiciones de vida.

Según los testimonios, ninguno de los 11 entrevistados recibió una orden de deportación ni documentación que justificara el traslado a un tercer país. Tampoco pudieron confirmar bajo qué procedimiento legal fueron expulsados.

La situación se agravó después de que Rusia suspendiera, en febrero, los vuelos comerciales directos hacia Cuba. Los pasajes disponibles para regresar a La Habana superaban los 1.000 dólares, mientras que los vuelos a Uzbekistán costaban entre 164 y 207 dólares, según una búsqueda realizada por el citado medio el 12 de octubre.

La diferencia de precios habría influido en la elección de ese destino por las autoridades rusas; sin embargo, no consideran la dificultad de los cubanos para comunicarse en el país extraño, o para ganar siquiera lo suficiente para volver a su país de origen.

María Antonia Pérez Salazar, una cubana de 73 años, ilustra el impacto de estas decisiones. Tras permanecer cinco meses detenida en Moscú, fue trasladada al aeropuerto el 31 de julio y enviada a Uzbekistán sin saber a dónde iba.

Su hija, Niosly Vidal, y sus tres nietos quedaron en Rusia: los menores fueron puestos bajo custodia de servicios sociales y la madre continuaba detenida según el relato publicado.

María Antonia llegó a Taskent sin teléfono, dinero ni familiares que pudieran recibirla. Durante sus primeros días sobrevivió en el aeropuerto y después consiguió alojamiento en un hostal gracias a la ayuda de otros cubanos.

Padece glaucoma e hipertensión, pero no cuenta con recursos suficientes para comprar sus medicamentos. La mayoría de los afectados describió una secuencia similar: redadas policiales, meses en centros de detención y traslado al aeropuerto sin información clara sobre el destino.

La organización humanitaria Human Rights Watch expresó preocupación por la ausencia de garantías para cuestionar las detenciones y expulsiones. Especialistas consideran que antes de enviar a una persona a un tercer país, deben informarle del procedimiento, permitirle recibir asistencia jurídica y evaluar los riesgos que enfrentaría en el destino.

No es la primera vez que el gobierno ruso dispone a su voluntad de ciudadanos cubanos, como ocurrió con el reclutamiento para combatir en la guerra contra Ucrania. En 2023, Reuters documentó ofertas que llevaron a cubanos a incorporarse a las fuerzas rusas, en algunos casos bajo promesas económicas y de ciudadanía.

Ese año, el Gobierno cubano reconoció la existencia de una red de tráfico de personas vinculada al reclutamiento y afirmó que investigaba el asunto. Sin embargo, también hubo declaraciones contradictorias entre representantes cubanos sobre la participación de sus ciudadanos en el conflicto.

Aunque el reclutamiento militar y las expulsiones migratorias son hechos distintos, ambos muestran los riesgos que afrontan los cubanos cuando quedan a merced de decisiones tomadas en Rusia, y desamparados por el régimen de su país, que no interviene para ciudadanos que abandonaron el territorio voluntariamente.

Aunque el medio afirmó haber consultado a las autoridades migratorias rusas, las instituciones de derechos humanos y la Embajada cubana en Moscú, no recibió respuestas sobre las expulsiones ni sobre la separación de la familia de María Antonia.

Para los cubanos enviados a Taskent, la expulsión no significó el regreso a casa, sino el comienzo de otra incertidumbre: sobrevivir en un país donde pueden entrar sin visa durante 30 días, pero donde no tienen garantizados trabajo, vivienda, ni recursos para volver a Cuba.

Sin comentarios

¿Qué opinas? ¡Déjanos tu comentario!

Please enter your comment!
Ingrese su nombre

Salir de la versión móvil