
Sandro Castro, nieto de Fidel Castro, se pronunció públicamente sobre el caso de Jonathan David Muir Burgos, un adolescente de 16 años que fue enviado a la prisión de máxima seguridad Canaleta, en Ciego de Ávila. El menor enfrenta cargos de “sabotaje” por participar en las protestas del 13 de marzo en Morón, motivadas por apagones de más de 26 horas y hambre generalizada.
En sus declaraciones, Sandro Castro reconoció la gravedad de la situación del menor y pidió a las autoridades que actúen con humanidad. “Hoy prometí hablar del adolescente Jonathan David”, dijo. “Quizás siendo tan joven, no midió las consecuencias de su actitud, pero la consecuencia no es la más favorable ni la más justa para una persona de su edad”.
Con un tono de preocupación, añadió: “Yo pido, por favor, que se preocupen por su salud, que atiendan su salud”. También expresó solidaridad con la familia: “Comparto, también, el dolor de sus padres, porque es un momento bien duro y doloroso. Ojalá puedan estar juntos pronto”.
La foto desde prisión que generó más alarmas sobre Jonathan David
El caso de Jonathan David Muir Burgos cobró mayor visibilidad cuando la plataforma oficialista “Razones de Cuba” difundió una imagen del menor sonriendo frente a un teclado dentro de la prisión. El régimen presentó esta escena como prueba de bienestar.
Sin embargo, el propio relato oficial entró en contradicción al reconocer la necesidad de tratamiento médico para el menor, atribuyendo las preocupaciones sobre su estado a una supuesta campaña de desinformación.
Lejos de calmar los ánimos, la fotografía encendió más alarmas. La comunidad percibió el uso del menor enfermo en una actividad cultural como una táctica para ocultar la precaria situación real dentro del establecimiento penitenciario.
Padre de Jonathan David denuncia desnutrición y malos tratos
El pastor Elier Muir, padre de Jonathan David, ha descrito un escenario alarmante. Ha denunciado que su hijo “está desnutrido, cada día baja más y más”. Estas afirmaciones se sostienen ante una realidad difícil de ignorar: la escasa alimentación a la que acceden los reos, las infecciones y otras enfermedades que proliferan dentro de las cárceles cubanas.
La gravedad del caso se amplifica al tratarse de un menor de edad sometido a un régimen penitenciario diseñado para adultos, enfrentando cargos desproporcionados por ejercer su derecho a protestar.
Sandro Castro y su giro hacia la denuncia pública
Sandro Castro anunció a principios de semana que comenzaría a abordar temas de preocupación entre sus seguidores, muchos relacionados con el poder en Cuba. Antes de hablar sobre Jonathan David, se refirió al caso de Javier Spiderman, un peleador cubano detenido por la Seguridad del Estado por protestar desde el balcón de su casa en Marianao.
Castro aseguró que Spiderman trabajó para él en el equipo de seguridad de sus bares en La Habana, y aunque lo describió como alguien impulsivo, expresó su deseo de verlo libre: “Ojalá no le sucedan cosas malas”, comentó.
El hecho de que un miembro de la familia Castro alce la voz por un menor preso y un disidente detenido marca un momento inusual en la dinámica política cubana y refleja el creciente descontento que permea incluso los círculos más cercanos al poder.