
La política de presión de Estados Unidos sobre Cuba atraviesa una fase de transición, tras la breve pero intensa aplicación de sanciones energéticas, se permitió el suministro de petróleo al Estado comunista. Muchos se preguntan hacia dónde va ahora la estrategia de la administración Trump.
En enero, Donald Trump buscó ejercer presión sobre el régimen cubano a través de una amenaza de aranceles a los países que enviaran petróleo a la Isla. Sin embargo, dos meses después, el panorama cambió.
El presidente estadounidense permitió que un barco ruso con 730.000 barriles de petróleo llegara a Cuba, contradiciendo en la práctica su propia estrategia. Incluso, el republicano dijo que los cubanos necesitaban el combustible para sus actividades diarias y que no tenía ningún problema si Rusia u otros países enviaban petróleo al país caribeño.
Según el youtuber y analista Ernesto Morales, la prolongación del embargo petrolero sin una acción directa, como la que se utilizó con Nicolás Maduro en Venezuela, es un error.
“La quimioterapia que destruye el páncreas pero apenas toca el cáncer”, comentó Morales, señalando que el régimen cubano se beneficia de la narrativa de la víctima y la situación empeora aún más la vida de una población que ya enfrenta penurias extremas.
A su juicio, seguir una estrategia que dañe más a la población sin afectar al régimen en su núcleo es contraproducente y prolonga un sufrimiento innecesario. Si la administración Trump deseaba un cambio de régimen, la presión energética no ha logrado el objetivo de fracturar el poder político de la Isla.
El cambio de rumbo de Trump en marzo, al permitir el paso de crudo ruso, podría indicar que la Casa Blanca sopesa otras alternativas para lograr que el régimen castrista caiga y cumplir con la reiterada promesa de que Cuba sería la siguiente.
Mientras tanto, el secretario de Estado, Marco Rubio, insiste en que el régimen comunista es un desastre y que el país necesita no solo un cambio económico, sino también político, con nuevas caras al mando.
La administración Trump nunca ha descartado una intervención más dura, al estilo de Nicolás Maduro en Caracas, por ejemplo. La falta de levantamientos populares en Cuba, incluso con apagones que duran más de 20 horas al día, podría haber llevado a pensar en el empleo de una alternativa más radical.
En el caso venezolano, EEUU documentó, persiguió y judicializó a un jefe de Estado que había perdido respaldo popular y contó con colaboración de otros líderes del régimen para llevárselo preso a Nueva York.
Esa lógica de “sacar al jefe para descabezar la estructura” es la que ahora algunos analistas de política internacional, y no pocos anticastristas, señalan como posible modelo para Cuba.
Si Washington logra fabricar o articular expedientes creíbles contra Raúl Castro, por ejemplo, de su participación en el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate, podría gestarse una acción similar a la de Venezuela.
Hay reportes de prensa que indican que el Departamento de Justicia ya trabaja en abrir expedientes judiciales tanto para Raúl como para otros dirigentes comunistas.
Aunque Cuba y Venezuela son sistemas diferentes y La Habana ha demostrado una resiliencia mayor frente a la presión externa, el ejemplo venezolano ha cambiado el discurso en ciertos círculos estratégicos: no basta con sanciones y bloqueos, hay que actuar sobre los individuos que encarnan y sostienen el régimen.
EEUU preocupado por Irán: ¿influencia en la estrategia hacia Cuba?
Sin embargo, la situación global ha evolucionado y Trump ahora se enfrenta a una preocupación aún mayor: Irán. Según fuentes cercanas a la administración, Trump está evaluando una operación militar en tierra para tomar el uranio enriquecido en Irán y evitar que Teherán desarrolle una bomba nuclear.
La misión, extremadamente riesgosa, implicaría el despliegue de tropas en territorio enemigo, con amenazas de misiles y drones. La operación podría durar días o semanas y sería la decisión más crítica del conflicto actual con Irán.
Expertos advierten que esta intervención podría desatar represalias que cambien el curso de la guerra. Mientras países como Turquía, Egipto y Pakistán intentan mediar, las tensiones continúan escalando.
Este contexto geopolítico ha llevado a muchos a cuestionar si la estrategia de Trump hacia Cuba está siendo influenciada por las prioridades en el Medio Oriente. Con un enfoque militar en Irán, EEUU podría estar reduciendo el tiempo y los recursos que dedica a Cuba.
Trump ha reiterado que Cuba es la siguiente en su lista de prioridades, pero primero debe acabar el asunto de Irán.
Me encanta mantenerme informada de todo lo que ocurre actualmente en el mundo y sobre todo en Cuba y en este boletín encuentro lo real y necesario que debo saber. Muchas felicidades para todos los participantes en éstos proyectos. Bendiciones para todos.
Buenos días! Marco Rubio no nació en Cuba, sino en Miami. Así que su tierra natal es Estados Unidos. Saludos desde Uruguay.