
El ministro de Energía ruso, Serguéi Tsiviliov, confirmó que por órdenes de Vladimir Putin se prepara el envío a Cuba de un segundo barco petrolero con hidrocarburos para aliviar la crisis energética que padece la Isla.
“Ayer se celebró una importante reunión en San Petersburgo. Llegaron representantes cubanos. Cuba está bajo un bloqueo total, está aislada. ¿De dónde provino el cargamento de petróleo? Un buque ruso rompió el bloqueo. Ahora se está cargando el segundo. No dejaremos a los cubanos en apuros”, aseguró Tsiviliov.
En San Petersburgo se encuentra Oscar Pérez-Oliva Fraga, sobrino-nieto de Fidel y Raúl Castro, quien es además el viceprimer ministro de la República y ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera.
Según declaró a la prensa, le ofreció a empresas rusas varios proyectos de inversión extranjera para que colaboren en el sector energético en Cuba. Pérez-Oliva Fraga pretende incrementar la participación rusa en la generación de electricidad por fuentes renovables de energía y en la exploración petrolera en las costas cubanas.
También dijo que inició gestiones para lograr una estabilidad en el suministro de combustible ruso.
Durante la reunión bilateral, Rusia volvió a definir a Cuba como un “socio y aliado de confianza” en América Latina y destacó que la relación entre ambos países descansa en la experiencia histórica, el respeto mutuo y estrechos lazos de amistad.
El discurso oficial atribuye la crisis al “bloqueo energético” impuesto por Estados Unidos y sostiene que tanto Cuba como Rusia tienen derecho a importar y exportar combustibles sin interferencias.
De hecho, la Casa Blanca confirmó que Rusia y pidió y se le concedió el permiso para suministrar el petróleo a Cuba. El propio Donald Trump dijo que no le molestaba que envíen combustible a Cuba, pues se trata de una situación humanitaria donde los cubanos lo “necesitan para la calefacción”.
Primer buque de combustible ruso ya descarga en Matanzas
Hace 48 horas llegó a Cuba el supertanquero Anatoly Kolodkin con 730.000 barriles de petróleo crudo tipo Urales. El barco salió del puerto de Primorsk y tras 23 días de navegación y con el autorizo de Estados Unidos llegó al puerto de Matanzas para iniciar la descarga.
De acuerdo con cálculos de expertos, el cargamento está valorado en alrededor de 80 millones de dólares. Una cifra que el régimen castrista no tiene cómo pagar. Los términos de esa transferencia de petróleo no han sido revelados.
Un envío puede ser un regalo de Putin al régimen de La Habana, pero si se regulariza el abastecimiento, Cuba tendría que dar otras cosas a cambio.
Según la versión oficial, las operaciones de descarga del supertanquero Anatoly Kolodkin fueron organizadas en turnos continuos de 12 horas y se calculó un plazo de 96 horas para completar esa fase.
Las autoridades energéticas cubanas resaltaron la importancia logística de la operación en un país que, según el reporte de la televisión oficialista, llevaba casi “cuatro meses sin recibir importaciones de hidrocarburos”.
La refinación del cargamento completo, de acuerdo con las estimaciones, podría tardar entre 12 y 14 días una vez iniciado el proceso. Para ello, se aseguró que la logística marítima, terrestre y la infraestructura industrial de Cupet estaban listas para procesar la carga y distribuir posteriormente los combustibles.
El presidente designado de Cuba, Miguel Díaz-Canel, agradeció a Rusia por el apoyo, pero dijo que todavía los 730.000 barriles son “insuficientes”.
“Gracias Rusia. Gracias Presidente Putin. Gracias tripulantes del tanquero Anatoly Kolodkin que, al atracar en puerto cubano con su valiosa carga de combustible, nos traen la certeza de una amistad probada en los más duros momentos, como tantas veces a lo largo de la historia”, escribió al inicio de su mensaje.