
Un hombre armado fue baleado por agentes del Servicio Secreto de Estados Unidos en las inmediaciones de la Casa Blanca la madrugada de este domingo. El sospechoso, proveniente de Indiana, fue identificado como una posible amenaza tras una alerta policial.
Durante un patrullaje en la zona, los oficiales intentaron acercarse al individuo, quien sacó un arma, desatando un enfrentamiento a tiros. El hecho ocurrió en la intersección de las calles 17 y F, NW, a solo cinco minutos de la residencia presidencial.
Según el comunicado oficial del Servicio Secreto, el hombre resultó herido y fue trasladado de inmediato a un hospital cercano. Su estado de salud no ha sido revelado. Las autoridades habían recibido un aviso sobre la presencia de un “individuo suicida” que podría estar dirigiéndose a la capital con intenciones de atentar contra su vida.
Tras la alerta, los agentes intensificaron la vigilancia hasta dar con un sujeto cuyas características coincidían con la descripción proporcionada. Al intentar interrogarlo, el sospechoso reaccionó violentamente, extrayendo un arma de fuego de manera repentina.
Ante la amenaza, los agentes respondieron con disparos. Ningún miembro del Servicio Secreto resultó herido en el enfrentamiento, según confirmó la portavoz Karoline Leavitt.
El Departamento de Policía Metropolitana ha asumido la investigación para esclarecer los detalles del incidente, incluyendo las circunstancias que llevaron a los agentes a abrir fuego. Por el momento, no se han dado a conocer más datos sobre el hombre herido ni sobre su historial previo.
El episodio ha generado inquietud en la capital estadounidense, dada su proximidad a la Casa Blanca y la naturaleza de la amenaza detectada por las autoridades. En el momento del tiroteo, el presidente Donald Trump no se encontraba en la residencia oficial.
Según su agenda, el mandatario republicano estaba en su propiedad de Mar-a-Lago, en Florida, aunque se espera su regreso a Washington en las próximas horas.
El incidente ha evocado el reciente atentado contra Trump en Pensilvania, cuando un hombre armado disparó contra el presidente durante un mitin, hiriéndolo levemente en la oreja.
Hasta el momento, no hay indicios de que el ataque cerca de la Casa Blanca esté relacionado con aquel suceso. Las autoridades mantienen una investigación en curso para determinar los motivos del sospechoso y evaluar posibles riesgos adicionales.