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Sin VPN: el otro beneficio de usar el Internet satelital de Starlink en Cuba

Sin VPN el otro beneficio de usar el Internet satelital de Starlink en Cuba (2)
Aunque el servicio no se vende legalmente en Cuba, sí puede funcionar en territorio cubano. (Foto © Periódico Cubano)

En Cuba, miles de personas recurren a las Red Privada Virtual (VPN) para sortear bloqueos, proteger su privacidad y navegar fuera del control absoluto que ejerce la estatal Etecsa sobre el acceso a Internet.

Estas herramientas crean un túnel cifrado entre el dispositivo del usuario y un servidor remoto, ocultando la dirección IP real y redirigiendo la conexión a través de otro país. Así, un cubano puede aparentar que navega desde Estados Unidos o Europa y entrar a páginas o servicios restringidos dentro de la Isla.

Sin embargo, el Internet satelital de Starlink abre otra posibilidad. Aunque el servicio no se vende legalmente en Cuba, sí puede funcionar en territorio cubano.

La clave está en que la antena se conecta directamente a la red de satélites de la compañía y esa conexión tiene el número IP del país donde se compró el sistema de antena y por el cual se paga la mensualidad. Eso modifica por completo el punto de salida de la conexión que ya no es desde Cuba y, además, es directo al satélite.

La fórmula descrita por muchos cubanos en redes sociales es sencilla en teoría, aunque arriesgada en la práctica. El kit puede comprarse en otro país, como Estados Unidos, pagarse con una cuenta bancaria en el exterior y luego enviarse a Cuba.

El principal obstáculo es la Aduana cubana, pues las autoridades comunistas prohíben este tipo de equipos y pueden decomisarlos. Aun así, el tamaño reducido de la Starlink Mini ha facilitado que algunas personas intenten llevarla de contrabando.

Ese modelo portátil es uno de los elementos que vuelve más atractiva la operación. La Starlink Mini mide 29.85 x 25.9 x 3.85 centímetros y pesa 1.13 kilogramos con base.

En Estados Unidos, el kit Starlink Mini parte de 299 dólares. (Foto © Periódico Cubano)

Su diseño plano permite transportarla con relativa facilidad, incluso en una mochila. Además, ofrece velocidades estimadas entre 50 y 150 Mbps, baja latencia estable, soporte para hasta 128 dispositivos, cobertura de hasta 112 metros cuadrados, WiFi de doble banda y alimentación por USB-C de 100 W.

A eso se suma un cambio económico importante. En Estados Unidos, el kit Starlink Mini parte de 299 dólares, muy por debajo de los 599 dólares que costaba en 2024, y en algunas zonas con alta capacidad puede bajar aún más por promoción.

Los planes mensuales arrancan en 50 dólares para la opción Roam 50GB, suben a 150 dólares para Roam Unlimited y existe una modalidad residencial fija desde 80 dólares. Se espera que en la medida que la tecnología se vuelva más masiva, el costo baje. También hay ofertas por ciertos periódos donde la antena es gratis. 

Para los cubanos, esto no solo tendría implicaciones técnicas, sino también políticas. Una conexión que no dependa del monopolio estatal significa menos exposición al cerco digital y más margen para acceder a información, plataformas y comunicaciones sin pasar por los filtros de la dictadura.

El problema sigue siendo el mismo de siempre: la prohibición oficial, el riesgo de decomiso y la necesidad de asumir costos y peligros para obtener algo que en cualquier país libre sería un servicio normal.

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