
La aerolínea de bajo costo Spirit Airlines enfrenta una crisis financiera que podría derivar en el cierre de sus operaciones en Estados Unidos en los próximos días, luego de no concretar un acuerdo de rescate por 500 millones de dólares con el gobierno federal.
Según The Wall Street Journal, la situación afecta a pasajeros con vuelos reservados para las próximas jornadas y semanas, quienes deben revisar el estado de sus boletos en el sitio oficial de la aerolínea.
Una eventual suspensión podría provocar cancelaciones masivas, cambios de itinerario y demoras en los procesos de reembolso. La compañía de bajo costo atraviesa problemas de liquidez tras años de pérdidas, procesos de reestructuración y dificultades para sostener su modelo de negocio.
Los altos costos del combustible derivados de la guerra en Irán, la competencia en el mercado aéreo y decisiones administrativas fallidas agravaron el deterioro financiero de la empresa.
De acuerdo con los reportes, Spirit esperaba obtener fondos para estabilizar sus finanzas y continuar operando. Sin embargo, la empresa no logró el respaldo suficiente de tenedores de bonos ni de entidades gubernamentales.
La administración del presidente Donald Trump y reguladores federales se habrían mostrado reacios a conceder más apoyo económico sin garantías sobre la viabilidad de la compañía.
Spirit mantiene operaciones mientras continúan las negociaciones, pero la incertidumbre ya preocupa a viajeros y empleados. La compañía fue conocida durante años por sus tarifas bajas, una opción utilizada por muchos pasajeros que buscan vuelos económicos dentro de EEUU, el Caribe y América Latina.
¿A quién reclamar en EEUU?
En EEUU, las quejas de pasajeros de aerolíneas se gestionan ante el Departamento del Transporte (DOT), por medio de su oficina de protección al consumidor de aviación.
Si la aerolínea cancela un vuelo, el pasajero normalmente tiene derecho a solicitar reembolso si no acepta crédito, voucher o transporte alternativo.
Sin embargo, una bancarrota puede complicar los tiempos de pago. El DOT advierte que los reembolsos pueden verse afectados temporalmente si la empresa entra en un proceso judicial. En esos casos, quienes pagaron con tarjeta de crédito pueden disputar el cargo con su banco bajo la Fair Credit Billing Act.
Los viajeros deben conservar el número de reserva, recibos, comprobantes de pago, correos electrónicos, mensajes con la aerolínea y cualquier prueba de cancelación.
El primer paso es pedir el reembolso directo a Spirit o al agente de boletos. Si la solicitud es rechazada, se puede abrir una disputa con el banco o emisor de la tarjeta.
La crisis también amenaza a miles de trabajadores. Datos de 2024 indicaban que Spirit Airlines contaba con más de 13.000 empleados. Muchos de ellos en el área de Miami.
Un cierre total dejaría sin empleo a una parte significativa de su plantilla y reduciría la competencia en el mercado aéreo estadounidense, con posibles efectos en los precios para los consumidores.