
Una eventual intervención militar de Estados Unidos en Cuba podría desencadenar una nueva oleada migratoria y colocar al sur de Florida en el centro de una crisis humanitaria.
Esa es una de las advertencias planteadas por Chris McCallion y Daniel R. DePetris en un artículo de opinión publicado este 17 de agosto en The American Conservative.
El análisis, titulado “Trump Shouldn’t Make Another Iran Mistake in Cuba”, cuestiona que la Administración de Donald Trump intente provocar un cambio de régimen en La Habana mediante sanciones, aislamiento económico o acciones militares.
Los autores consideran que una operación de esa naturaleza difícilmente produciría una transición ordenada y tendría consecuencias directas para Estados Unidos.
Aunque McCallion y DePetris no mencionan específicamente a Miami como destino de ese posible éxodo, señalan que un ataque contra Cuba probablemente produciría “grandes flujos de refugiados” hacia países vecinos, incluido Estados Unidos.
Por la cercanía geográfica, los vínculos familiares y la numerosa comunidad cubana asentada en Florida, una emergencia migratoria en la isla tendría un impacto especialmente sensible en Miami.
Una intervención con consecuencias inmediatas para Florida
Los autores sostienen que la proximidad de Cuba aumenta los riesgos de una reacción inesperada. A diferencia de otros conflictos internacionales, una desestabilización a solo 90 millas de las costas de Florida podría traducirse rápidamente en salidas marítimas, presión sobre las autoridades migratorias estadounidenses y preocupación entre las familias cubanas que mantienen parientes en la isla.
El artículo también advierte que el derrumbe abrupto del Gobierno cubano podría facilitar la aparición de grupos armados, redes criminales y nuevas rutas para el narcotráfico. Según el análisis, Cuba podría seguir una trayectoria similar a la de Haití si se produce un vacío de poder sin instituciones capaces de garantizar el orden.
La advertencia no constituye una evaluación oficial de Washington, sino la opinión de McCallion, miembro de Defense Priorities, y DePetris, analista de política exterior. Ambos mantienen una posición conservadora contraria a nuevas campañas estadounidenses para cambiar gobiernos.
Cuba e Irán: la comparación que plantean los autores
McCallion y DePetris acusan a la Administración Trump de estar preparando el terreno para una posible acción militar contra Cuba mientras continúa enfrentando las consecuencias de la guerra con Irán.
A su juicio, la Casa Blanca podría intentar obtener una victoria política en la isla después de lo que describen como un fracaso estratégico en el país persa.
Los autores mencionan informaciones según las cuales el Pentágono habría considerado opciones militares relacionadas con Cuba. También aluden a las acusaciones de Washington sobre las actividades de inteligencia de La Habana y sus relaciones con Rusia y China.
Sin embargo, argumentan que las debilitadas fuerzas armadas cubanas no representan un peligro militar comparable con la capacidad de Estados Unidos.
El texto recuerda además que Trump ha hablado de “tomar Cuba” y que habría presentado la operación para capturar a Nicolás Maduro en Venezuela como un posible precedente.
Para los analistas, ambas situaciones son diferentes: Washington pudo mantener negociaciones sobre petróleo con las autoridades venezolanas, mientras que sus exigencias hacia La Habana conducirían necesariamente a la salida del régimen.
La alternativa: negociar antes que provocar el colapso
El artículo propone que Trump abandone la estrategia de máxima presión y negocie directamente con el Gobierno cubano. Los autores sugieren aliviar sanciones y avanzar hacia la normalización de las relaciones a cambio de que La Habana reduzca sus vínculos de seguridad e inteligencia con Rusia y China.
Esa posición resulta polémica para una parte importante del exilio cubano, que considera las sanciones una herramienta necesaria contra un régimen responsable de décadas de represión.
El artículo, además, responsabiliza al embargo estadounidense y a las restricciones energéticas de una parte considerable de la crisis económica y eléctrica de Cuba, una interpretación rechazada por quienes atribuyen el colapso al sistema comunista y a la gestión gubernamental.
Sin embargo, su advertencia migratoria plantea una preocupación concreta para Miami: incluso una acción estadounidense presentada como rápida podría provocar un éxodo difícil de controlar.
Para miles de cubanos residentes en Florida, cualquier intervención no solo tendría consecuencias políticas, sino que podría poner en peligro a sus familiares y abrir un nuevo episodio de incertidumbre migratoria en el estrecho de Florida.