Todos los viajeros que lleguen a Cuba deberán cumplir aislamiento en La Habana

Debido al temor de las autoridades ante el coronavirus, los viajeros deberán cumplir el aislamiento en la capital incluso si son de otras provincias

Todos los viajeros que lleguen a Cuba deberán cumplir aislamiento en La Habana. (Foto ilustrativa: Periódico Cubano)

El temor a la propagación del coronavirus ha llevado a las autoridades de Cuba a reforzar las medidas de seguridad en como la cuarentena obligatoria para los viajeros que llegan a la Isla.

Las medidas se anunciaron la noche de este martes en la Mesa Redonda y contemplan la cuarentena obligatoria de los viajeros que lleguen mediante vuelos humanitarios a La Habana, incluso si estos viajeros son de otras provincias.

El Primer Ministro Manuel Marrero indicó que no se puede decretar todavía la fase 2 en La Habana debido a que siguen apareciendo nuevos casos de COVID-19.

La segunda provincia más afectada, Artemisa, ha tenido que suspender el transporte desde y hacia el territorio.

Ya que se han reportado casos entre los “viajeros” cubanos que han llegado desde Venezuela, los vuelos regulares continuarán suspendidos.

“Los vuelos regulares internacionales con todo el mundo son desde La Habana y hacia La Habana y por tanto hasta que La Habana un día no resuelva este problema no se podrá abrir esa comunicación con el resto del mundo”, dijo Marrero.

Sobre los casos no se ha confirmado que se trata de médicos, sin embargo, esos son los únicos cubanos que vuelven del país sudamericano, tras infectarse durante su labor en las brigadas donde son obligados a trabajar sin equipos de protección adecuados.

Aunque las autoridades opinan que los nuevos contagios se deben “a algunos eventos derivados de indisciplinas e incumplimientos de las medidas establecidas”, no toman responsabilidad por las condiciones inadecuadas en las que tiene que tienen que vivir los cubanos y que propician contagios.

Mientras el transporte continúa saturado y la escasez de comida sigue en tiendas y mercados provocando colas kilométricas, las aglomeraciones parecen ineludibles para los cubanos y sus medidas de prevención por tanto no son garantías contra el riesgo potencial de contraer el virus.