
Un avión de pasajeros de American Airlines colisionó con un helicóptero Blackhawk del Ejército estadounidense cuando se aproximaba al Aeropuerto Nacional Reagan, en las afueras de Washington. La Administración Federal de Aviación y funcionarios de Defensa confirmaron el accidente, que ha dejado víctimas fatales.
El vuelo 5342 de American Airlines, con 60 pasajeros y cuatro tripulantes a bordo, había partido de Wichita, Kansas. El helicóptero, con tres soldados a bordo, realizaba un vuelo de entrenamiento en la zona cuando ocurrió el impacto. Según testigos, la colisión tuvo lugar sobre el río Potomac, a poca distancia de la pista de aterrizaje.
Autoridades locales informaron que los restos del avión están dispersos en el agua y el helicóptero se encuentra cerca. Equipos de rescate trabajan en la zona, pero hasta el momento no se han encontrado sobrevivientes. “Estamos en el proceso de recuperar los cuerpos”, declaró John Donnelly, jefe de bomberos y servicios médicos de emergencia de Washington.
Como medida de precaución, las operaciones de despegue y aterrizaje en el Aeropuerto Nacional Reagan fueron suspendidas. La Administración Federal de Aviación está investigando las causas exactas del siniestro, aunque se reporta que ambos vehículos seguían un patrón de vuelo habitual.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, afirmó en conferencia de prensa que las condiciones meteorológicas eran óptimas en el momento del accidente. “Anoche fue una noche despejada y tanto el helicóptero como el avión comercial operaban dentro de los parámetros normales”, indicó.
El hecho de que la colisión ocurriera en un espacio aéreo altamente regulado genera interrogantes sobre posibles fallos en el control de tráfico aéreo. Investigadores están revisando los registros de comunicaciones y las cajas negras de ambas aeronaves para determinar qué pudo haber fallado.
Familiares de las víctimas han comenzado a llegar a Washington en busca de información. American Airlines ha expresado sus condolencias y aseguró que colaborará con las autoridades para esclarecer los hechos. El Pentágono también está llevando a cabo su propia investigación sobre el accidente.
A pesar de los esfuerzos de los rescatistas, la posibilidad de encontrar sobrevivientes es mínima. “Ahora estamos en una operación de recuperación, no de rescate”, enfatizó Donnelly. La prioridad sigue siendo localizar los restos de las víctimas y reunir pruebas para esclarecer la tragedia.
Este incidente reaviva el debate sobre la seguridad del tránsito aéreo en zonas de alto tráfico y la coordinación entre vuelos comerciales y militares. Expertos en aviación insisten en que deben revisarse los protocolos para evitar futuras tragedias de esta magnitud.