
En medio del aumento de las tensiones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos durante enero, el presidente estadounidense Donald Trump afirmó que México dejó de enviar petróleo a la Isla tras una solicitud directa de su gobierno, en un contexto marcado por nuevas advertencias de sanciones económicas contra los países que suministren crudo a La Habana.
Trump realizó las declaraciones a la prensa a bordo del avión presidencial este sábado 31 de enero, donde fue consultado sobre la política hacia Cuba y sobre el rol de México como proveedor energético. Según el mandatario, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum accedió a la petición de Washington de suspender los envíos.
“Le pedimos que no enviara más petróleo a Cuba y ella no ha enviado más”, afirmó Trump, quien además calificó a Sheinbaum como “muy buena”, sin ofrecer detalles adicionales sobre el alcance del acuerdo ni sobre la duración de la medida.
Las declaraciones del presidente estadounidense adquieren relevancia luego de que la propia presidenta de México señalara públicamente que la suspensión del envío de petróleo a Cuba respondía a una decisión soberana del Estado mexicano, desvinculándola de presiones externas.
El tema energético ha vuelto al centro del debate bilateral tras el anuncio del gobierno de Estados Unidos de declarar una situación de emergencia nacional por Cuba, acompañada de la advertencia de imponer aranceles a los países que exporten petróleo a la Isla.
Washington ha argumentado que el suministro de crudo contribuye a sostener al régimen cubano en medio de la crisis económica que atraviesa el país, marcada por apagones prolongados, escasez de combustible y una caída sostenida de la producción interna.
En respuesta a esa postura, la presidenta Sheinbaum advirtió que limitar el acceso de Cuba al petróleo podría provocar una crisis humanitaria, al afectar servicios esenciales como la generación eléctrica, el transporte y el suministro de agua.
La mandataria mexicana subrayó que México mantiene una política exterior basada en la no intervención y en la cooperación internacional, y defendió la necesidad de considerar el impacto social de cualquier decisión relacionada con el embargo energético.
Hasta el momento, el gobierno mexicano no ha emitido una declaración oficial que confirme o contradiga directamente la versión ofrecida por Trump desde el avión presidencial, ni ha precisado si la suspensión del envío de petróleo es temporal o definitiva.
Por su parte, las autoridades cubanas no han reaccionado públicamente a las afirmaciones del presidente estadounidense ni han ofrecido datos actualizados sobre el estado de los suministros provenientes de México.
Cuba depende en gran medida de importaciones de combustibles para sostener su sistema eléctrico, especialmente tras la suspensión de envíos desde Venezuela y el deterioro de su infraestructura energética.
La posible interrupción del crudo mexicano se produce en un momento de alta vulnerabilidad para la Isla, con una economía contraída, inflación elevada y una migración sostenida hacia el exterior.
El cruce de declaraciones entre Washington y Ciudad de México refleja la complejidad del escenario regional y anticipa nuevos roces diplomáticos en torno a Cuba, en un contexto donde el factor energético vuelve a ser una herramienta de presión política.