
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció que aplicará nuevos aranceles de entre el 10% y el 12,5% a las importaciones provenientes de alrededor de 60 de sus principales socios comerciales, incluyendo a Venezuela y prácticamente toda Latinoamérica.
En un comunicado este viernes 24 de julio, la administración de Trump justificó la medida al asegurar que esos países no han adoptado acciones suficientes para impedir la entrada de productos elaborados con trabajo forzado.
Entre las naciones afectadas figuran México —en el caso de exportaciones que quedan fuera del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC)—, Canadá, Reino Unido, la Unión Europea, Japón, e India.
Además de México, la medida incluye a varios países latinoamericanos, entre ellos gobiernos que se han declarado amistosos con el propio Trump como Argentina, Ecuador y Colombia. También están afectados, Brasil, Chile, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.
La medida fue anunciada por el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, quien explicó que los nuevos gravámenes se sustentan en el artículo 301 de la Ley de Comercio de 1974, una decisión que amplía nuevamente la política comercial proteccionista del segundo mandato trumpista.
Según la Casa Blanca, los países que hayan incorporado y aplicado restricciones a las importaciones vinculadas con trabajo forzado enfrentarán un arancel del 10%, mientras que aquellos que no lo hayan hecho estarán sujetos a una tasa del 12,5%.
Washington sostiene que la decisión busca proteger los derechos laborales y evitar prácticas comerciales consideradas desleales.
La Oficina del Representante Comercial afirmó que los 60 países incluidos concentran el 99,4% de las importaciones estadounidenses y aseguró que la prohibición de productos elaborados mediante trabajo forzado se ha convertido en uno de los principales requisitos de los nuevos acuerdos comerciales promovidos por la administración.
Los nuevos gravámenes representan otro capítulo en la política arancelaria impulsada por el mandatario desde su regreso a la Casa Blanca.
En los últimos meses, el Gobierno también recurrió a la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930 para imponer un arancel del 50% a determinados productos procedentes de Canadá y mantiene abiertas investigaciones comerciales contra otros 16 países, lo que podría derivar en nuevas medidas pronto.
El anuncio llega después de un importante revés judicial para la estrategia comercial de la Casa Blanca. A principios de 2026, tribunales federales concluyeron que buena parte de los aranceles globales impuestos por Trump al inicio de su segundo mandato, eran ilegales.
Los aranceles habían sido impuestos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), y excedían la autoridad presidencial.
Today, Ambassador Greer is taking action, at President Trump’s direction, under Section 301 of the Trade Act of 1974 by imposing tariffs on 60 trading partners for their failure to adopt and effectively enforce a prohibition on the importation of goods produced with forced labor.…
— United States Trade Representative (@USTradeRep) July 23, 2026
Posteriormente, la Corte Suprema permitió que esos gravámenes continuaran aplicándose de manera temporal mientras se resuelve el proceso judicial, pero dejó abierta la discusión sobre su legalidad definitiva.
Si los tribunales confirman la ilegalidad de esas medidas, el Gobierno estadounidense podría enfrentar reclamaciones millonarias por parte de empresas importadoras que solicitarían el reembolso de los aranceles pagados, lo que ya ha ocurrido con al menos un millar de empresas.
Ante ese escenario, la administración Trump ha buscado nuevas bases legales para mantener su política comercial, recurriendo ahora a disposiciones específicas de la legislación estadounidense relacionadas con prácticas comerciales y derechos laborales, en lugar de apoyarse en facultades de emergencia como ocurrió al inicio de su mandato.
Economistas advierten que el impacto de los nuevos aranceles podría trasladarse a los consumidores estadounidenses mediante el aumento de precios de productos importados, lo que ya ocurrió con la primera ola de aranceles.
Al mismo tiempo, varios de los países afectados estudian posibles acciones legales y medidas de represalia, lo que mantiene abiertas las tensiones comerciales entre EEUU y más de una decena de sus principales socios económicos.
🚨| El presidente Trump acaba de imponer importantes aranceles a 60 países por el uso de trabajo forzoso.
Los demócratas intentaron bloquear los aranceles de Trump, pero volvieron a entrar en vigor.
“Múltiples administraciones han documentado el uso de trabajo forzoso… La… pic.twitter.com/gThnELRxGq
— Claro y Directo (@ClaroyDirecto_) July 24, 2026