
Donald Trump firmó el 30 de abril de 2026 una orden ejecutiva para ampliar el acceso a cuentas individuales de retiro en Estados Unidos, conocidas como IRA, mediante una plataforma federal que deberá estar lista antes del 1 de enero de 2027.
Periódico Cubano confirmó por medio de un análisis del texto que el apoyo no será un cheque directo ni una pensión nueva, sino una contribución federal de hasta 1.000 dólares para quienes ahorren en cuentas elegibles. La medida busca beneficiar a trabajadores sin planes de jubilación patrocinados por empleadores.
La iniciativa ordena al Departamento del Tesoro crear TrumpIRA.gov, un sitio destinado a ofrecer información sobre cuentas IRA privadas de bajo costo. La plataforma deberá permitir comparar instituciones financieras, revisar criterios de calidad y seleccionar opciones de inversión.
El gobierno federal actuará como facilitador de información, mientras las cuentas seguirán en manos de entidades del sector privado.
¿A quién va dirigido el apoyo del gobierno federal?
El plan está dirigido a un sector laboral que suele quedar fuera de los planes tradicionales 401(k). Entre los grupos mencionados figuran contratistas independientes, trabajadores por cuenta propia, empleados a tiempo parcial y personas que laboran en pequeños negocios.
También podrían beneficiarse trabajadores de ingresos bajos y medios que realicen aportes propios a una cuenta de retiro que cumpla las condiciones establecidas.
Para los cubanos residentes en EEUU, el alcance de la medida dependerá de su situación fiscal, sus ingresos y el cumplimiento de los requisitos federales.
No se trata de un programa migratorio ni de una ayuda exclusiva para una nacionalidad. Tampoco representa una pensión automática para jubilados, punto clave para evitar confusiones en una comunidad que sigue de cerca cualquier cambio relacionado con beneficios económicos.
El aporte federal se vincula al llamado Federal Saver’s Match, creado bajo la ley SECURE 2.0. Este mecanismo permite que el gobierno iguale una parte del ahorro destinado al retiro. El cálculo se haría sobre contribuciones de hasta 2.000 dólares anuales, con una tasa máxima de 50%. De esa forma, el beneficio podría llegar a 1.000 dólares para quienes cumplan todos los requisitos.
La persona interesada deberá aportar dinero propio a una cuenta IRA calificada. Además, deberá cumplir condiciones básicas de elegibilidad.
Según la orden ejecutiva, el beneficiario debe tener al menos 18 años al cierre del año fiscal, no figurar como dependiente en la declaración de impuestos de otra persona y no ser estudiante de tiempo completo. Los extranjeros no residentes quedarían excluidos, salvo cuando sean tratados como residentes fiscales bajo las normas aplicables.
El dinero no llegará directamente al bolsillo del trabajador. La contribución federal se depositaría en la cuenta de retiro seleccionada, después de que la persona presente su declaración de impuestos y reclame el beneficio mediante el procedimiento que establezca el IRS. Esto convierte la ayuda en un incentivo al ahorro y no en un pago de libre disposición para gastos cotidianos.
Departamento del Tesoro regulará el incentivo
Las instituciones incluidas en TrumpIRA.gov deberán ofrecer cuentas IRA bajo reglas federales, aceptar el depósito del Saver’s Match y cumplir criterios definidos por el Departamento del Tesoro.
La orden exige opciones de inversión diversificadas, costos bajos y ausencia de requisitos mínimos de contribución o saldo. También fija un límite para los gastos administrativos y operativos, con una proporción neta total no superior al 0.15%.
El beneficio comenzaría a operar en 2027, vinculado al reemplazo del actual Saver’s Credit por el Saver’s Match. Según el calendario citado, las declaraciones fiscales de 2027 se presentarían en 2028.
Hasta entonces, los interesados deberán esperar las normas finales del Tesoro y del IRS. La medida abre una vía de ahorro para trabajadores sin protección laboral tradicional, pero deja claro que no sustituye una pensión pública ni resuelve por sí sola la inseguridad económica de quienes llegan a la vejez con bajos ingresos.