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Trump hace una excepción con Cuba y autoriza una operación millonaria en la Isla

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Detrás de esta excepción existe una negociación que involucra a inversionistas estadounidenses. (Captura de pantalla © White House – YouTube)

La administración de Donald Trump concedió una autorización especial a la minera canadiense Sherritt International para suministrar combustible y otros materiales a sus instalaciones de níquel y cobalto en Moa, Holguín.

La decisión, anunciada el 20 de octubre de 2026, resulta llamativa porque beneficia a una empresa cuyas operaciones quedaron paralizadas precisamente por el endurecimiento de las sanciones estadounidenses contra Cuba.

Sin embargo, detrás de esta excepción hay una negociación que involucra a inversionistas estadounidenses, propiedades confiscadas por el gobierno de Fidel Castro y una posible transferencia del control de la compañía canadiense.

La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), perteneciente al Departamento del Tesoro de Estados Unidos, autorizó la compra, venta, transporte, exportación, entrega y pago de combustible, fuelóleo y azufre destinados exclusivamente a las instalaciones de Moa Nickel.

La medida también protege las transacciones necesarias para realizar los suministros, incluidas las operaciones de bancos, navieras, aseguradoras y proveedores autorizados.

Según el comunicado oficial de Sherritt International, se trata del primero de varios permisos de emergencia necesarios para recuperar la producción minera en Cuba y las actividades de refinación en Canadá.

Como informó previamente Periódico Cubano sobre la autorización estadounidense, la licencia todavía no permite reanudar la extracción de minerales. Para ello, la compañía necesita obtener un segundo permiso de Washington.

Un empresario vinculado a Trump está detrás de la posible compra de Sherritt

Uno de los elementos más relevantes del caso es la participación de Gillon Capital, una firma de inversiones estadounidense relacionada con el empresario texano Ray Washburne, antiguo funcionario de la primera administración Trump y reconocido recaudador de fondos republicano.

Gillon Capital negocia adquirir una participación mayoritaria en Sherritt. El acuerdo preliminar anunciado en mayo contempla una operación mediante la cual la firma estadounidense podría controlar hasta el 55% de sus acciones.

La posibilidad de que inversionistas vinculados al entorno republicano terminen controlando una empresa con importantes intereses mineros en Cuba había sido abordada en una investigación sobre la batalla empresarial por el níquel cubano entre grupos respaldados por capital estadounidense.

La autorización concedida ahora representa un avance para esa posible adquisición, aunque no significa que Washington haya aprobado definitivamente la compra.El permiso fue emitido mientras Sherritt y Gillon Capital buscan otras autorizaciones regulatorias.

De concretarse la operación, los inversionistas estadounidenses pasarían a controlar la compañía canadiense, pero no adquirirían directamente la totalidad de las minas de Moa, explotadas mediante una sociedad conjunta con la estatal cubana General Nickel Company.

La negociación inicial entre Gillon Capital y Sherritt comenzó después de que la empresa canadiense reconsiderara su salida de Cuba.

El acuerdo con los propietarios de bienes confiscados en Cuba

Otro aspecto significativo es el entendimiento alcanzado con Moa Bay Mining Co., titular de una reclamación certificada estadounidense relacionada con las instalaciones mineras de Moa y amparada por el Título III de la Ley Helms-Burton.

Sherritt confirmó que ambas partes firmaron un acuerdo provisional el 23 de septiembre de 2026. Mediante ese documento, Moa Bay aceptó los envíos temporales de combustible a cambio de compensaciones económicas que deberá pagar Sherritt o alguien en su nombre.

Además, la entidad reclamante se comprometió a no presentar demandas bajo la Ley Helms-Burton contra los participantes protegidos por el acuerdo debido a los suministros autorizados.

La OFAC concedió una autorización adicional para permitir la ejecución de ese entendimiento. Este mecanismo adquiere importancia porque busca resolver temporalmente un obstáculo legal relacionado con propiedades confiscadas después de 1959, sin que ello implique necesariamente una solución definitiva a la reclamación.

Las disputas por antiguos activos estadounidenses también han condicionado otras operaciones empresariales vinculadas con Cuba, como mostró el caso de las reclamaciones millonarias que pueden complicar la venta de empresas con intereses en la Isla.

¿Cuándo podría reanudarse la producción de níquel en Moa?

La autorización estadounidense llega después de varios meses de incertidumbre para la industria minera cubana. Sherritt suspendió su participación directa en las empresas conjuntas de Cuba el 7 de mayo de 2026, tras nuevas sanciones de Washington.

Posteriormente, el 22 de junio, paralizó también las operaciones de refinación en Fort Saskatchewan, Canadá. La situación tuvo consecuencias para los trabajadores cubanos. En junio, se conoció que Moa Nickel había iniciado despidos y una reorganización de su plantilla debido a la suspensión de actividades.

La compañía espera que los nuevos suministros permitan cubrir necesidades esenciales y preparar las instalaciones para una eventual reactivación. No obstante, todavía depende de otra licencia de emergencia, cuya fecha de aprobación no ha sido anunciada.

También enfrenta dificultades financieras. En su comunicado del 20 de octubre, Sherritt reconoció problemas de liquidez y advirtió sobre una incertidumbre significativa respecto a su capacidad para continuar operando sin conseguir financiamiento adicional.

La excepción concedida por Washington tampoco representa un levantamiento general de las sanciones contra Cuba. Es una autorización específica para determinadas operaciones y participantes, en un contexto de negociaciones empresariales todavía inconclusas.

Por ahora, el resultado más concreto es que la administración Trump abrió una vía legal para abastecer a Moa Nickel, mientras inversionistas estadounidenses intentan hacerse con el control de una compañía estratégica para la industria del níquel y el cobalto.

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