
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó un bloqueo naval en el estrecho de Ormuz tras el fracaso de las negociaciones con Irán celebradas en Islamabad, Pakistán.
Mediante un mensaje en su red Truth Social, el mandatario anunció en las primeras horas del domingo que la armada estadounidense busca impedir el tránsito de embarcaciones por una de las rutas claves del comercio mundial de petróleo y gas.
Trump presentó su decisión como una respuesta a lo que calificó de extorsión iraní y a la negativa de Teherán a abandonar sus ambiciones nucleares.
El presidente republicano de 79 años de edad afirmó que la Marina de su país comenzará “de inmediato” el proceso para bloquear “a todos y cada uno de los barcos” que intenten entrar o salir del estrecho.
También ordenó interceptar en aguas internacionales cualquier buque que haya pagado peaje a Irán. Con ello, Washington eleva la presión militar en una zona de enorme peso estratégico para la economía mundial.
Trump justificó la decisión al asegurar que Irán no puede beneficiarse de un acto que definió como “ilegal”. En ese contexto, insistió en que el núcleo del conflicto sigue siendo el programa nuclear iraní.
“Hay una sola cosa que importa: ¡Irán no está dispuesto a renunciar a sus ambiciones nucleares!”, escribió el mandatario. En otro de sus mensajes lanzó además una amenaza directa contra cualquier respuesta armada iraní.
Fracaso diplomático en Islamabad
La orden de bloqueo llegó después de casi 21 horas de conversaciones entre delegaciones de ambos países en la capital paquistaní. En esas gestiones participaron el vicepresidente JD Vance, el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner.
Trump aseguró que fue informado por ellos sobre el resultado del encuentro, que no produjo un acuerdo capaz de destrabar la crisis ni de asegurar una salida duradera con Teherán.
Aunque el mandatario sostuvo que “la reunión fue bien” y que varios puntos quedaron encaminados, dejó claro que para su administración esos avances carecen de valor mientras Irán mantenga intacto su programa atómico.
Esa postura endurece todavía más una confrontación que ya había escalado en las últimas semanas y que ahora suma una nueva fase de presión militar en una vía marítima crítica.
Sube el precio del petróleo y la inflación amenaza los bolsillos de los estadounidenses
La crisis adquirió mayor gravedad porque Irán había obstaculizado o casi cerrado el estrecho de Ormuz tras ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní.
Esa situación alteró las cadenas de suministro energético, elevó los precios del combustible y volvió a encender las alarmas sobre una posible expansión del conflicto en Medio Oriente.
Trump afirmó además que la Marina estadounidense destruirá las minas que, según dijo, Irán colocó en la zona. La amenaza fue acompañada por otra declaración severa: “Cualquier iraní que dispare contra nosotros, o contra embarcaciones pacíficas, será enviado al infierno”.
Emiratos Árabes Unidos, por su parte, rechazó cualquier intento iraní de limitar el paso y sostuvo que Ormuz “nunca ha sido de Irán para cerrarlo o restringirlo”. El escenario que queda es el de una tensión geopolítica al máximo, con amenazas cruzadas y diplomacia fallida.
Mientras tanto, el precio del petróleo en el mercado mundial no deja de subir. En EEUU la preocupación es cada día mayor pues el galón de gasolina ya lleva varios días por encima de los cinco dólares y ello puede traer una inflación mayor en el resto de la cadena de distribución de alimentos y artículos de primera necesidad.