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Trump pospone ataque a centrales eléctricas de Irán tras el inicio de conversaciones

Trump pospone ataque a centrales eléctricas de Irán tras el inicio de conversaciones
El mandatario estadounidense ha insistido en que Irán se encuentra debilitado. (Captura de pantalla © White House – YouTube)

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una suspensión temporal de cinco días de cualquier ataque militar contra la infraestructura energética de Irán, mientras avanzan negociaciones entre Washington, Jerusalén y Teherán.

El anuncio se produjo después de dos días de contactos que el mandatario describió como “muy buenos y productivos”, aunque el gobierno iraní niega que existan conversaciones directas.

“En vista del tono de estas conversaciones profundas, detalladas y constructivas, que continuarán a lo largo de la semana, he instruido al Departamento de Guerra para que posponga todos los ataques militares contra centrales eléctricas e infraestructura energética iraníes durante un período de cinco días, sujeto al éxito de las reuniones y conversaciones en curso”, dijo el republicano en Truth Social.

La decisión rebaja, al menos de forma temporal, la amenaza que había lanzado el sábado, cuando dio a Irán un ultimátum de 48 horas para reabrir completamente el estrecho de Ormuz o enfrentar bombardeos contra su capacidad eléctrica y energética.

Reuters reportó que la Guardia Revolucionaria y otros órganos iraníes advirtieron que, si Washington golpea sus plantas eléctricas, Teherán responderá con ataques equivalentes y podría intensificar la presión sobre el Golfo Pérsico y sus rutas marítimas.

La pausa anunciada por Trump tiene un impacto inmediato más allá del plano militar. Los mercados reaccionaron con fuerza ante la posibilidad de una desescalada: el petróleo cayó con brusquedad y las bolsas revirtieron pérdidas previas.

La Agencia Internacional de la Energía advirtió, sin embargo, que la crisis ya ha retirado del mercado unos 11 millones de barriles diarios y unos 140.000 millones de metros cúbicos de gas, un golpe superior al de las crisis energéticas de la década de 1970 y al impacto inicial de la invasión rusa de Ucrania.

Desde el inicio del conflicto, Irán registra daños considerables en sectores críticos. Los bombardeos han afectado a la instalación nuclear de Natanz y el Hospital Gandhi de Teherán tras los primeros ataques.

A esto se suma el deterioro de instalaciones de petróleo y gas, redes eléctricas y servicios básicos, en un país cuya infraestructura ya estaba bajo presión por años de sanciones y mala gestión interna del régimen.

En el frente naval, Washington ha asegurado que ha hundido más de 30 embarcaciones iraníes desde el inicio de la campaña, entre ellas unidades militares y un buque utilizado para drones.

Ese frente marítimo es clave porque el estrecho de Ormuz sigue siendo el punto más sensible para el comercio mundial de energía. Cada amenaza de cierre o de minado del Golfo dispara el temor a una nueva sacudida en los precios del combustible y a un deterioro adicional del abastecimiento global.

La guerra también ha alterado la cúpula del poder en Irán. Tras la muerte del ayatolá Alí Jamenei en los ataques del 28 de febrero, la Asamblea de Expertos nombró a Mojtaba Jamenei como tercer líder supremo de la república islámica, según comunicados difundidos por medios y canales oficiales iraníes.

No obstante, persisten dudas sobre su estado real y su capacidad de mando, en medio de reportes contradictorios sobre su paradero y el peso que mantienen otras figuras del régimen en las conversaciones indirectas con Washington.

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