
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a plantear la posibilidad de “liberar Cuba” durante una entrevista con Fox News, en la que afirmó que tiene “la obligación” de actuar frente a la situación de la isla.
El mandatario vinculó su postura al respaldo electoral de los cubanoamericanos, al deterioro del país bajo el régimen comunista y al impacto que esa crisis ha tenido en familias residentes en territorio estadounidense.
Trump también retomó la idea de utilizar presión militar cerca de las costas cubanas. Según dijo, podría ordenar que el portaaviones USS Abraham Lincoln se acerque a la isla cuando regrese de Irán.
“No quiero hablar mucho de Cuba, aparte de decir que quizás en el camino de regreso de Irán (…) detendremos el Abraham Lincoln, el portaaviones más hermoso que he visto, a un par de cientos de yardas de las costas y los veremos queriendo hacer algo”, declaró.
El mandatario respondió así a una pregunta sobre si Cuba figura en la agenda de Washington después de los acontecimientos en Venezuela e Irán.
En su respuesta, insistió en el peso político del voto cubano en Estados Unidos. “Sabes tuve todo el voto de los cubanos, el 94%. Tengo la obligación, francamente, de hacer algo”, sostuvo Trump durante la entrevista.
El presidente estadounidense describió a Cuba como un país en ruinas y afirmó que intervenir en favor de un cambio sería “un honor”. “El país está devastado ahora mismo, está simplemente devastado”, dijo, en una crítica directa al régimen cubano y a las consecuencias de décadas de control político, represión interna y colapso económico.
En otras declaraciones recientes, Trump también afirmó que EEUU podría “tomar” Cuba “casi inmediatamente”. Ello sugiere una visión de presión rápida contra La Habana, aunque hasta ahora no se ha presentado un plan oficial, una estrategia militar definida ni un calendario para una eventual acción contra el régimen castrista.
Pero siempre ha dicho que primero quiere acabar con el asunto iraní. Una cosa a la vez. Los cubanos esperan, pues todo parece indicar que sí son los siguientes en la lista.
Mientras una acción más radical con el uso de la fuerza militar se vislumbra, la actual administración Trump sigue aumentando la presión en otros frentes. El 1 de mayo, la Casa Blanca divulgó una orden ejecutiva firmada por el mandatario que amplía las sanciones contra estructuras vinculadas al poder cubano.
La medida apunta a personas, entidades, afiliados y bancos extranjeros relacionados con el aparato de seguridad del Estado, la corrupción o violaciones graves de derechos humanos.
El decreto permite bloquear bienes bajo jurisdicción estadounidense, prohibir transacciones financieras y restringir la entrada a Estados Unidos de los sancionados.
También abre la puerta a medidas contra actores extranjeros que operen en sectores estratégicos de la economía cubana, entre ellos energía, defensa, minería, servicios financieros y otros que determinen los departamentos del Tesoro y de Estado.
En ese caso estarían las empresas españolas que tienen negocios en Cuba. Por ejemplo, la hotelera Meliá que opera más de 30 hoteles en conjunto con el conglomerado militar GAESA.
La orden incluye además a quienes actúen en nombre del Gobierno cubano, brinden apoyo financiero, material o tecnológico, ocupen cargos directivos o participen en abusos contra los derechos humanos.
En paralelo, el secretario de Estado, Marco Rubio, acusó a La Habana de permitir la presencia de servicios de inteligencia de países adversarios a solo 90 millas de territorio estadounidense.
Rubio advirtió que la actual Administración no tolerará ese escenario, una declaración que refuerza la lectura de Cuba como un problema de seguridad nacional para Washington.