El expresidente Donald Trump respondió con virulencia a recientes declaraciones de su exasistente Omarosa Manigault Newman, a quien calificó de manera despectiva como una persona de “baja moral, enloquecida y llorona”, llegando incluso a referirse a ella con el insulto sexista de “perra”.
El enfrentamiento entre ambos, alimentado por denuncias de racismo, ha vuelto a poner en el centro del debate el trato que Trump ha dispensado a figuras afroamericanas a lo largo de su carrera política. Manigault Newman, quien fuera una de las funcionarias negras de mayor rango en la Casa Blanca durante la presidencia de Trump, ha intensificado sus críticas mientras promociona su libro sobre el exmandatario. En paralelo, el equipo legal de Trump ha iniciado un proceso de arbitraje en su contra por supuesta violación de un acuerdo de confidencialidad.
Manigault Newman ha asegurado que existe una grabación en la que Trump utiliza lenguaje racial ofensivo. Aunque el exmandatario lo ha negado rotundamente, ella ha afirmado que no se dejará intimidar. “No me callarán. No me intimidarán. Donald Trump no me va a intimidar”, declaró a la agencia Associated Press.
Trump, por su parte, desestimó la acusación y utilizó nuevamente un lenguaje provocador. En un tuit, elogió a su entonces jefe de gabinete, John Kelly, por haber despedido a Omarosa “rápidamente” y volvió a insultarla de forma ofensiva, generando reacciones incluso entre sus propios simpatizantes por el tono utilizado.
Este no ha sido un episodio aislado. A lo largo de su carrera, Trump ha hecho comentarios despectivos sobre diversas figuras afroamericanas, entre ellas la congresista californiana Maxine Waters, el basquetbolista LeBron James y el periodista Don Lemon. También ha criticado reiteradamente a jugadores de la NFL que protestaron arrodillándose durante el himno nacional contra la violencia racial.
Manigault Newman acusó al expresidente de fomentar una “guerra racial” y subrayó que, en múltiples ocasiones, ha aprovechado cada oportunidad para insultar a afroamericanos. Aunque en el pasado ella misma lo apoyó incluso durante episodios de fuerte tensión racial, como los disturbios en Charlottesville, Virginia, hoy se presenta como una más entre quienes han sido blanco de sus ataques.
Leah Wright Rigueur, historiadora de la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de Harvard, apuntó que Manigault Newman ahora se identifica con otras mujeres negras que han sido atacadas por Trump. “Sugiere que el presidente es racista y sexista, y utiliza su experiencia como prueba de ello”, explicó.
Desde la Casa Blanca, la entonces portavoz Sarah Huckabee Sanders defendió al mandatario, negando que sus comentarios tuvieran motivaciones raciales. “Esto no tiene absolutamente nada que ver con la raza”, declaró, y afirmó que Trump simplemente cuestionaba la integridad de su exasistente.
Sin embargo, cuando se le preguntó si podía garantizar que el presidente nunca había empleado un insulto racial, Sanders respondió con evasivas: “No he estado en cada habitación”, dijo, aunque insistió en que Trump ha negado haber usado ese tipo de lenguaje.
La controversia reaviva una de las críticas más persistentes hacia la figura de Trump: el uso reiterado de discursos ofensivos, especialmente contra minorías, lo que, para muchos analistas y detractores, evidencia actitudes racistas y misóginas desde lo más alto del poder.
Este personaje que se hace llamar presidente es lo mas grotesco y descabellado que he visto en toda mi vida .Anda siempre metido en algún lío y no tiene el menor respeto por absolutamente nadie sinceramente espero que antes que muera alguien le dé de su propia medicina.
EL ES FALTA DE RESPETO. NO RESPETA A NADIE. Y EL RESPETO SE GANA. NO SE EXIGE.
Ella debe de ser una acomplejada más de los tantos que todo lo ven como rascismo o discriminación.