La académica canadiense Mónica Eileen Patterson, una profesora de la Universidad de Carleton (Ottawa) que pasó sus vacaciones en Cuba recientemente, ha denunciado la venta generalizada y permitida de souvenirs racistas en los puntos más turísticos la Isla.
En un artículo que publicó en el periódico especializado The Conversation, Patterson advirtió a los turistas que “pensaran dos veces” antes de comprar cualquier recuerdo en la nación antillana, pues muchos de ellos normalizan la subyugación histórica de africanos y personas negras.
“Como profesora de antropología e historia, me sorprendió encontrar filas y filas de souvenirs racistas (…) que incluyen esculturas, estatuillas y tapices de una gama de imágenes e ideas que se han utilizado en todo el mundo durante siglos para normalizar la subyugación de africanos y negros en contextos que van desde el África colonial hasta la era de Jim Crow en los Estados Unidos”, escribió.
La también subdirectora del Instituto de Estudios Comparados en Literatura, Arte y Cultura de la Carleton University explicó que muchos de estos artículos reproducen profundas historias de racismo y violencia que degradan y deshumanizan a los afrocubanos y, en general, a las personas negras.
El souvenir más común que presenció en los puestos de artesanías de Varadero, una de las ciudades turísticas más populares de Cuba, fue un cenicero hecho a partir de la figura de un hombre negro.
“No es el objeto mundano que podrías esperar de un objeto tan utilitario (…) tiene la forma de una cabeza tridimensional de un hombre negro, a menudo rematado por un sombrero de paja, con ojos saltones blancos y caricaturas gruesas, anchas, labios rojos estirados increíblemente anchos, abiertos para recibir las cenizas y el cigarro arrugado, así como colillas de cigarrillos”, señaló Patterson.
La canadiense preguntó a los vendedores sobre estas caricaturas en cerámica y le respondieron que los ceniceros eran “divertidos” o “solo una broma”, y que los turistas siempre estaban interesados en comprarlos.
“¿La popularidad de los souvenirs racistas en el sector turístico de Cuba significa que los canadienses están reanimando los anacronismos racistas en su consumo como turistas en la Isla?”, se preguntó la profesora.
Para Patterson, dichos objetos deben entenderse dentro de una larga historia de actos y actitudes que durante cientos de años han objetivado y menospreciado a los afrodescendientes.
La imagen de la boca abierta se remonta al comercio de esclavos en el Atlántico de los siglos XVI al XIX, cuando los africanos capturados se vendían en subastas públicas al mejor postor. A menudo se les forzaba a abrir la boca lo más amplio posible para que los compradores potenciales pudieran comprobar el estado de sus dientes.
Después de que la esclavitud fuera oficialmente abolida en todo el Imperio Británico en 1833, el abuso y la deshumanización de los negros continuó, confirmado a través de leyes y prácticas sociales en toda América del Norte. Los negros han sido caricaturizados regularmente en una variedad de artículos cotidianos, desde cascanueces hasta abridores de botellas, bancos de monedas y juguetes para niños.
“Las historias violentas y las prácticas racistas que tales objetos como el cenicero representan nos lastiman a todos porque se reproducen y, por lo tanto, perpetúan la objetivación, deshumanización y degradación de los negros en los términos más crudos”, insistió.
La profesora canadiense llamó a considerar que la asociación de gente blanca usando el fuego contra cuerpos negros invoca una historia horrible de linchamientos y pidió a los canadienses que boicoteen los souvenirs que denigran a los negros cuando visitan Cuba. “Estos artículos nos conectan a siglos de abuso”, resaltó.
Que señora tan anormal. Eso hace la extrema de izquierda, vuelve a las personas estupidas. Por desgracia esa tendencia se ha arraigado mucho también en los Estados Unidos.
Me pregunto, como negro que soy, si los señores que critican tanto la opinion especializada de una reconocida antropologa se han preguntado si a nosostros las personas negras nos gustan estos tipos de souvenires.
Mi herma, si te vas a Japón los souvenires tendrán caritas japonesas, o si vas a China tendrán rostros achinados. Si te vas a África, también serán de negros. A Cuba, la mayoría de personas en el mundo la asocia con los negros, mucha gente en el exterior piensa que los cubanos somos todos negros y bailamos salsa (aunque no sea así). Los souvenires son precisamente cosas que uno se lleva de recuerdo de un país y que lo identifica en cierto modo. Yo he visto ceniceros de Fidel Castro, de Compay Segundo y del Che y es la primera vez que escucho a alguien asociarlo con apagar un cigarro en la piel de la persona representada. Mi madre es blanca pero mi padre es mulato, así que soy unas veces más mulato y otras un poco más blanco, según la temporada de sol que me coja, pero soy de pelo pasú así que no puedo decir que sea blanco puro y casto (que ya sabemos que no quedan de esos, que en Cuba el que no tiene de Congo tienen de Carabalí). Además, cuando nos representan con una mandinga bien grande nadie se queja, jejejejeje…. Yo creo que los racismos más grandes que hay hoy en el mundo es no querer decir que un negro es negro, cada vez que escucho de un político lo de “personas de color” o “afrodescendientes” eso sí que me jode. Si somos negros somos negros, eso no nos hace ni mejores ni peores. Ya está más que demostrado que la especie humana viene de África así que eso de los complejos y lo políticamente correcto me parece una tontería.
Esa Sra no sabe lo que dice,quien es ella para venir a opinar sobre nuestras costumbres y nuestra cultura.Eso no es racismo,esos son nuestros ancestros,nuestros origenes ,es parte de nuestra idiosincracia de la que nos sentimos muy orgullosos.Me maravilla a veces tanta autosuficiencia deficiente de ciertas personas,que vaya a su pais y procure que alla no haya racismo y nos deje en paz a nosotros.Yo como cubana cuando quiero regalar a un amigo extranjero algo bonito,le hago ese tipo de regalo para mi es un orgullo de donde vengo,es mas en mi consultorio tengo un rincon cubano,con muchas muestras artesanales,si ella lo viera le daba un infarto,sin embargo yo lo presumo.