
Una deuda de viaje, amenazas contra familiares, la retención de documentos o la obligación de entregar todo lo ganado pueden convertir un traslado clandestino en un caso de trata de personas.
Para los migrantes sometidos a estas formas de explotación, las leyes estadounidenses contemplan una protección temporal que posteriormente puede conducir a la residencia permanente.
Se trata del estatus T, conocido popularmente como visa T. No depende de un matrimonio, un empleador o una petición familiar y está disponible para personas de cualquier nacionalidad.
Aunque no garantiza automáticamente una “green card”, recientes procesos federales contra redes que explotaban a mujeres cubanas muestran que esta posibilidad podría resultar especialmente relevante para parte de la comunidad migrante de la isla.
La visa T protege a víctimas de trata laboral y sexual
La visa T fue creada para personas sometidas a formas graves de trata. Esto incluye tanto la explotación sexual como el trabajo o los servicios impuestos mediante fuerza, fraude o coerción.
Para cumplir los requisitos generales, la persona debe demostrar que fue víctima de trata, que se encuentra en Estados Unidos o en un puerto de entrada como consecuencia de esa explotación y que sufriría un daño extremo, inusual y grave si fuera expulsada.
También debe responder a las solicitudes razonables de colaboración de las autoridades. Existen excepciones para quienes eran menores de 18 años cuando ocurrió la trata y para víctimas que no pueden cooperar debido al trauma físico o psicológico, según establece la regulación federal 8 CFR 214.202.
El beneficio se solicita mediante el formulario I-914. A diferencia de la visa U, la declaración firmada por una agencia policial (formulario I-914, Suplemento B) puede servir como prueba, pero no es obligatoria. USCIS confirma expresamente que una víctima puede presentar otras evidencias.
Esto no significa que cualquier deuda o mal empleo constituya trata. El Departamento de Seguridad Nacional diferencia el tráfico de migrantes, que consiste en facilitar un cruce ilegal, de la trata, que supone la explotación de una persona.
Sin embargo, ambos delitos pueden coincidir cuando el traficante utiliza la deuda del viaje para obligar posteriormente al migrante a trabajar, prostituirse o entregar sus ingresos.
Cubanas obligadas a trabajar siete días por una deuda de 50.000 dólares
El patrón quedó expuesto nuevamente en junio de 2026, cuando el cubano Yoirlan Tome-Rojas se declaró culpable de tres cargos de trata laboral en un tribunal federal de Texas.
De acuerdo con los documentos divulgados por el Departamento de Justicia, Tome-Rojas ayudó a trasladar a tres mujeres adultas desde Cuba, pagando vuelos, hoteles, conductores y coyotes para cruzarlas por la frontera con México.
Después les impuso deudas de hasta 50.000 dólares a cada una y las obligó a trabajar siete días por semana en clubes de estriptis de Indiana, Detroit y San Antonio. Las mujeres tenían que entregarle todos sus ingresos y no podían dejar el trabajo hasta saldar la supuesta deuda.
El hombre también añadía continuamente nuevos gastos por alimentos, ropa, alojamiento y transporte. Dos de las víctimas permanecieron bajo su control alrededor de tres meses, pero la deuda apenas se redujo unos 1.000 dólares. Según el expediente, temían por su seguridad y la de sus familias en Cuba.
Un esquema similar explotó a unas 20 mujeres cubanas en Houston
No es un caso aislado. En 2023, tres ciudadanos cubanos recibieron condenas federales por delitos relacionados con la explotación sexual de mujeres procedentes de la isla en clubes de Houston.
Uno de los condenados, Rasiel Gutierrez Moreno, admitió haber introducido mujeres desde Cuba y haberles impuesto deudas migratorias de hasta 30.000 dólares. Después las obligaba a bailar y realizar actos sexuales comerciales con clientes, entregándole todo el dinero para pagar la deuda.
El acusado reconoció haber utilizado este método con aproximadamente 20 mujeres. Para mantenerlas bajo control, hablaba de anteriores actos violentos y amenazaba a sus familiares. Cuando una víctima escapó, contactó a su familia en Miami y Cuba para exigir que regresara a trabajar.
Gutierrez Moreno fue condenado a 210 meses de prisión, mientras sus dos cómplices recibieron 120 y 34 meses. Los tribunales también ordenaron pagos de cientos de miles de dólares en restitución, según el Departamento de Justicia.
Tres mujeres escaparon de otra red en Florida
Otro antecedente fue juzgado en el sur de Florida. En 2019, el cubano Ivan Madrigal Zamora recibió una condena de 121 meses de prisión por trasladar a tres mujeres y obligarlas a trabajar en clubes de Palm Beach para pagar deudas de entre 10.000 y 26.000 dólares.
Una de las víctimas había viajado con él desde Cuba a través de México. Las otras dos fueron trasladadas posteriormente mediante documentos falsos y pagos a traficantes en Centroamérica.
La tercera mujer escapó apenas tres semanas después de llegar a Florida y llamó al 911. Los documentos judiciales indican que Zamora golpeó a las víctimas y amenazó verbalmente tanto a ellas como a sus familias. El tribunal ordenó además una restitución conjunta de 40.100 dólares, según la Fiscalía Federal del sur de Florida.
Los documentos públicos no revelan si estas mujeres solicitaron o recibieron una visa T. Sus casos, sin embargo, muestran conductas que podrían encajar en los requisitos legales de trata laboral o sexual.
Cómo puede conducir la visa T a la residencia permanente
El estatus T puede concederse inicialmente por un máximo de cuatro años y permite solicitar autorización de empleo. También puede extenderse a determinados familiares, dependiendo de la edad y las circunstancias de la víctima.
Después de obtener el estatus T-1, la persona puede solicitar la residencia permanente cuando haya acumulado tres años de presencia continua bajo esa clasificación. También podría hacerlo antes si el fiscal general certifica que la investigación o el proceso penal por la trata ya concluyeron.
Para conseguir la “green card” deberá presentar el formulario I-485, conservar el estatus T, demostrar buena conducta moral y cumplir los requisitos de admisibilidad, cooperación y presencia física. Algunas causas de inadmisibilidad pueden ser perdonadas, pero necesitan una solicitud adicional.
Las condiciones completas aparecen en 8 CFR 245.23 y en la guía de USCIS para víctimas de trata que solicitan la residencia.
Haber entrado irregularmente no descarta automáticamente el caso, aunque puede generar problemas de inadmisibilidad que requieran un perdón mediante el formulario I-192. La solicitud tampoco suspende automáticamente una orden de deportación.
Por esa razón, una víctima no debería presentar documentos sin recibir orientación de un abogado de inmigración con experiencia en trata o de una organización legal acreditada. Tampoco debe confiar en personas que prometan conseguir la residencia únicamente por haber pagado una deuda migratoria.
Quienes crean estar sometidos a trata pueden comunicarse confidencialmente con la Línea Nacional contra la Trata de Personas en el 1-888-373-7888. En una emergencia inmediata deben llamar al 911.