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Yamil Cuéllar señala a un primo de López-Calleja por sus vínculos con el régimen

Yamil Cuéllar
El activista advirtió que un académico con acceso a universidades, medios, centros de estudio, estudiantes, investigadores y funcionarios puede incidir en la percepción pública sobre Cuba. (Captura de pantalla © Yamil Cuéllar – Facebook)

El investigador y activista cubano Yamil Cuéllar lanzó fuertes acusaciones contra Arturo López – Levy, exoficial cubano y supuesto académico cubano radicado en Estados Unidos y habitual analista sobre las relaciones entre Washington y La Habana.

En un video publicado en TikTok, Cuéllar afirmó que el académico “no es quien dice ser” y lo presentó como una figura que, bajo una trayectoria universitaria, habría mantenido vínculos con los servicios de inteligencia del régimen cubano.

Las declaraciones apuntan a un asunto sensible: la presencia de voces académicas cubanas en centros universitarios, medios de comunicación y espacios de formulación de política pública en Estados Unidos.

Según Cuéllar, el procastrista habría construido una imagen pública de experto independiente mientras defendía, de forma sistemática, posiciones alineadas con los intereses de La Habana, en especial en temas como el embargo, la normalización diplomática y la responsabilidad del régimen en la crisis cubana.

La carrera política

Cuéllar repasó parte del currículo y corroboró que estudió Relaciones Políticas Internacionales en Cuba y luego obtuvo maestrías en Canadá y EEUU, además de un doctorado en la Universidad de Denver.

También recordó su papel en espacios de lobby favorables al acercamiento entre Cuba y Estados Unidos, entre ellos Cuban Americans for Engagement, conocido como el grupo CAFE, durante los años del deshielo impulsado por la administración de Barack Obama.

El activista no cuestiona únicamente las posturas políticas, sino la transparencia con que habría presentado su trayectoria. Según su relato, durante años fue descrito en medios como académico o experto en Cuba, aunque posteriormente algunas publicaciones comenzaron a identificarlo como exanalista de inteligencia cubano o exfuncionario vinculado al gobierno de la isla.

Cuéllar sostiene que esa evolución en la manera de presentarlo públicamente no sería casual, sino una forma gradual de reconocer un pasado que, a su juicio, nunca habría sido explicado con claridad ante las audiencias estadounidenses.

Su relación con el régimen

Uno de los señalamientos más fuertes del video apunta a la identidad familiar del académico. Cuéllar afirma (al igual que Cubanet en una investigación de 2021) que con anterioridad esta figura habría sido reconocida con el nombre de Arturo Edmundo López-Calleja y que sería primo hermano del fallecido Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, exjefe del conglomerado militar GAESA y figura clave del poder económico controlado por las Fuerzas Armadas cubanas.

El investigador también lo vincula familiarmente con el general Néstor López Cuba y sostiene que el uso del apellido Levy habría servido para construir una identidad pública distinta, asociada a su ascendencia judía materna.

De acuerdo con Cuéllar, esa identidad habría sido útil para proyectarlo hacia la comunidad judía cubana y facilitar posteriores movimientos hacia Israel, Canadá y Estados Unidos.

El activista citó además a tres fuentes que, según dijo, no tienen relación entre sí y coinciden en señalarlo como antiguo oficial operativo de los servicios de inteligencia cubanos.

Una de esas fuentes habría ubicado al académico en 1992 dentro del Departamento M-19, vinculado a la contrainteligencia, con la misión de penetrar espacios de la comunidad judía en Cuba. También afirmó que en 1993 habría ingresado al Instituto Superior de Inteligencia Adriana Corcho Callejas, descrito por Cuéllar como una institución vinculada a la formación de cuadros de inteligencia.

Alcance de su influencia

Para Cuéllar, el punto central no es solo el pasado del personaje, sino el alcance de su influencia en EEUU. El activista advirtió que un académico con acceso a universidades, medios, centros de estudio, estudiantes, investigadores y funcionarios puede incidir en la percepción pública sobre Cuba y en la elaboración de políticas hacia la isla.

Según su argumento, si una persona con vínculos no declarados con un servicio extranjero participa en debates sobre Cuba como experto independiente, el problema no sería defender una postura favorable al régimen, sino la falta de transparencia ante quienes reciben sus análisis.

Cuéllar también cuestionó el tratamiento que habría dado a los presos políticos cubanos en publicaciones anteriores, al sugerir que algunos no serían considerados presos de conciencia por haber participado supuestamente en actividades violentas. Para el activista, ese tipo de matices reproduce la narrativa del régimen y debilita la denuncia sobre la represión en Cuba.

El caso abre una discusión más amplia sobre la presencia de exfuncionarios, exdiplomáticos o antiguos cuadros del sistema cubano en espacios académicos de EEUU. En una democracia, sostener posiciones favorables al acercamiento con La Habana es legítimo.

Lo que exige escrutinio, según Cuéllar, es si esas voces actúan con plena transparencia sobre su pasado y sus posibles lealtades políticas.

Hasta el momento, las acusaciones expuestas por Yamil Cuéllar deben entenderse como señalamientos pendientes de corroboración independiente. Por la naturaleza del caso, sería clave contar con documentos migratorios, archivos institucionales, registros académicos, declaraciones directas de las fuentes citadas y una respuesta pública del involucrado.

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