
Una historia insólita ha captado la atención de los cubanos en la Isla y en el extranjero. Eglis Saray Arce Hechevarría, una bebé prematura de casi cinco libras de peso (2200 gramos), nació el pasado miércoles en el interior de una guagua interprovincial que cubría la ruta entre La Habana y Sancti Spíritus.
Tras los primeros días en observación, la madre y su hija están fuera de peligro y esperan por un transporte que las traslade de vuelta a la capital cubana.
El inesperado hecho ocurrió cuando Eglisnelvis Hechevarría Céspedes, madre de la bebé, comenzó a sentir fuertes dolores y terminó dando a luz de manera improvisada, en lo que algunos consideran un milagro.
Fue en ese momento que un grupo de viajeros, entre ellos un médico, dos enfermeras y un intensivista se pusieron al frente para asistir en el nacimiento. Gracias a su rápida intervención, la guagua se convirtió en un improvisado salón de parto, con todo lo necesario para que el bebé llegara al mundo de la mejor forma posible.
Los viajeros colaboraron en la creación de un ambiente improvisado pero eficaz. Se emplearon utensilios como tijeras, algodón, alcohol y hasta un nasobuco esterilizado para amarrar el cordón umbilical. Un gesto de solidaridad fue el que permitió que la bebé, que pesó 2200 gramos, no sufriera complicaciones por su prematuridad.
Tras el parto, la guagua fue interceptada por una ambulancia para trasladar a la madre y la bebé al Hospital Provincial Camilo Cienfuegos. En el hospital, la pequeña fue observada durante 24 horas y, afortunadamente, no presentó complicaciones. A pesar de su bajo peso y condición prematura, la bebé fue dada de alta tras tres días de evolución estable.
Eglisnelvis se mostró agradecida por la ayuda recibida de dos profesionales de la salud que viajaban en el mismo autobús. “Sentí temor… Pensé en lo que pudiera pasarle a ella. No a mí, sino a ella”, relató la madre a la prensa estatal.
“Me atendieron como si estuviera en un hospital. Yo quería ponerle a mi niña el nombre de ellas, pero en el apuro no pude preguntarles cómo se llamaban”, agregó.
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El parto se produjo a las 34 semanas de gestación. “Nunca habíamos tenido un caso así. La bebé pesó 2200 gramos. Prematura de 34 semanas, pero llegó estable. Hicimos estudios complementarios y todo normal”, comentó el doctor Manuel López Fuentes, del Hospital General Provincial Camilo Cienfuegos, donde madre e hija fueron trasladadas posteriormente para una revisión más exhaustiva.
El hecho de que las dos profesionales de la salud estuvieran presentes en el autobús fue considerado por el doctor como una feliz coincidencia: “Gracias a ellas llegaron en mejores condiciones y, por fortuna, la bebé no presentó complicaciones”.
La intervención oportuna de la doctora y la enfermera, además de la solidaridad de los pasajeros que cooperaron en todo lo posible, hicieron posible que el parto tuviera un desenlace positivo.
El apoyo de la comunidad también fue esencial para que el parto se llevara a cabo con éxito. Una pasajera, que se encontraba amamantando a su propio bebé, ofreció su ayuda cuando la madre no tenía leche.
“Me llamó mucho la atención que montaron de casualidad, sin pasaje y sin estar en los planes, a una pasajera que estaba lactando, gracias a lo cual la bebé se pudo alimentar”, comentó una internauta en redes sociales, destacando el milagro detrás de este nacimiento inesperado.

