
El presidente designado de Cuba, Miguel Díaz-Canel, conformó un grupo asesor de cinco economistas con el objetivo de elaborar propuestas de reforma económica ante la severa crisis que enfrenta la Isla.
Periódico Cubano conoció a través de EFE que en este plan se encuentran involucrados especialistas críticos y alejados de los círculos oficiales del castrismo. Tres fuentes de la agencia periodística indicaron que hubo un primer contacto el pasado viernes y ayer se celebró una sesión propositiva.
La consulta se desarrolla en paralelo al trámite institucional previsto para esta semana: el Comité Central del PCC analiza las reformas este miércoles y la Asamblea Nacional debe aprobarlas el jueves.

De acuerdo con EFE, la iniciativa partió directamente de la oficina de Díaz-Canel, sin participación directa de los equipos del primer ministro Manuel Marrero ni del ministro de Economía y Planificación, Joaquín Alonso.
Ese detalle apunta a un movimiento sensible dentro de la estructura del poder cubano, donde los cambios económicos suelen discutirse dentro de los canales cerrados del Partido Comunista.
El núcleo del grupo asesor lo integran Omar Everleny, Juan Triana y Julio Carranza, tres economistas que durante años han defendido reformas de mercado, mayor descentralización y cambios en el modelo económico cubano.
Triana ha cuestionado errores de la conducción económica del mandatario comunista, mientras Carranza ha defendido la necesidad de reducir la planificación hipercentralizada y ampliar la autonomía empresarial.
La inclusión de estos perfiles resulta inédita en la historia reciente de la dictadura comunista, acostumbrada a consultas internas y a excluir voces que se apartan de la ortodoxia partidista.
Los otros dos integrantes del equipo representan al oficialismo: José Luis Rodríguez García, exministro de Economía entre 1995 y 2009, y José Carlos del Toro Ríos, presidente de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores. Ambos son diputados de la Asamblea Nacional, lo que permite al régimen mantener un equilibrio entre voces reformistas y figuras leales al aparato institucional.
Aunque los cinco especialistas tienen diferencias de enfoque, coinciden en varias líneas generales. Entre ellas figuran dar mayor peso al sector privado, abrir la Isla a más inversión extranjera, conceder autonomía real a las empresas estatales, fomentar la producción local y enfrentar el desorden monetario provocado por la coexistencia de dos monedas, varios tipos de cambio oficiales y una tasa informal que domina buena parte de la economía real.
Díaz-Canel anuncia reformas para la economía de Cuba
El grupo trabaja sobre la base del paquete presentado por Díaz-Canel el 12 de junio, denominado “Programa Económico y Social para 2026”. El plan se articula en seis ejes: sistema de dirección económica, autonomía municipal, autonomía empresarial, recuperación agrícola, comercio exterior e inversión extranjera y política social.

Entre las medidas anunciadas figuran permitir que los municipios importen y exporten sin intermediarios, autorizar a empresas estatales a operar con menos interferencias burocráticas y retener divisas, y abrir la puerta a que cubanos residentes en el exterior inviertan en igualdad de condiciones con actores extranjeros.
La iniciativa surge en uno de los momentos más críticos para Cuba. Díaz-Canel reconoció que, en cinco meses, apenas había entrado un barco de petróleo al país. La presión de Estados Unidos sobre el suministro energético, junto con sanciones a entidades vinculadas al entramado estatal y militar, ha golpeado al turismo, la banca, el transporte marítimo y otros sectores.
El economista Pedro Monreal ha definido estas medidas como un “pragmatismo tardío” y ha advertido que Cuba perdió la oportunidad de aplicar reformas al estilo de China y Vietnam. Su valoración resume el escepticismo de analistas que ven los cambios como insuficientes y demasiado demorados tras años de deterioro acumulado.

